El Senado dio media sanción al nuevo régimen de biocombustibles, que propone elevar el corte obligatorio de bioetanol en las naftas del 12% al 15% y llevar el biodiésel utilizado en el gasoil del 7,5% al 10%. La iniciativa fue aprobada por 41 votos contra 25 y ahora pasará a la Cámara de Diputados.
Los nuevos porcentajes no comenzarán a regir inmediatamente. El esquema aprobado establece un período de transición: el bioetanol alcanzaría el 15% dentro del primer año de vigencia de la futura ley, mientras que el biodiésel subiría al 10% en ese mismo horizonte temporal.
El proyecto fue aprobado después de negociaciones de último momento vinculadas principalmente con la participación de las pequeñas y medianas empresas productoras de biodiésel. La discusión atravesó a distintos bloques y provincias debido al peso que tienen las economías regionales vinculadas con la caña de azúcar, el maíz y la industria aceitera.
Cómo cambiará el corte de bioetanol
Para el bioetanol, la reforma de biocombustibles mantiene inicialmente el corte obligatorio del 12% en las naftas. Ese porcentaje está actualmente distribuido en partes iguales entre la producción proveniente de caña de azúcar y la elaborada a partir de maíz, con un 6% reservado para cada origen.
El proyecto establece que el corte deberá avanzar hasta alcanzar el 15%. Una vez cubierto el 12% correspondiente a caña y maíz, el porcentaje adicional quedará sujeto al esquema de competencia y abastecimiento que establezca la nueva regulación.
El incremento es seguido especialmente por las provincias productoras del norte argentino, donde la industria sucroalcoholera tiene una fuerte presencia, y por las jurisdicciones del centro vinculadas con la producción de maíz. Sus impulsores sostienen que el aumento de la mezcla podría generar una mayor demanda para ambas cadenas productivas.
Qué pasará con el biodiésel
En el caso del biodiésel, el texto establece un corte inicial del 7,5% y prevé elevarlo al 10% dentro de los 12 meses posteriores a la entrada en vigencia de la norma. El cambio impactaría principalmente en la industria ligada al aceite de soja, con fuerte presencia en provincias como Santa Fe.
Uno de los puntos que demoró el acuerdo fue la participación que tendrán las empresas no integradas, entre ellas numerosas pymes regionales. La versión aprobada contempla para ese sector una porción reservada del 6,5% en una primera etapa, que posteriormente irá reduciéndose.
Según el esquema acordado, esa participación bajará al 5,5% en 2029, al 5% en 2030 y llegará al 4% desde 2031 hasta 2036. El período de transición busca evitar una apertura inmediata del mercado y garantizar una participación mínima a las plantas no integradas durante los próximos años.
Excepciones y próximo paso en Diputados
La reforma de biocombustibles también contempla que la autoridad de aplicación pueda modificar excepcionalmente los porcentajes obligatorios cuando existan problemas comprobados de abastecimiento, razones técnicas o dificultades relacionadas con la calidad de los combustibles.
Además, determinados usos de gasoil quedarán exceptuados de la mezcla obligatoria con biodiésel, entre ellos los destinados a embarcaciones fluviales y marítimas, minería, centrales eléctricas, actividades antárticas, algunos procesos petroleros y determinadas zonas frías de la Patagonia, según las condiciones previstas en el proyecto.
La media sanción no convierte todavía la iniciativa en ley. El texto deberá ser discutido ahora por la Cámara de Diputados y, si recibe aprobación sin modificaciones, podrá avanzar hacia su promulgación. En caso de que la Cámara baja introduzca cambios, deberá continuar el trámite parlamentario antes de que el nuevo régimen de biocombustibles pueda entrar en vigencia.