La inmigración desatará "una discusión muy complicada": fuentes del Consejo Europeo ya prevén batalla política y ninguna decisión formal en la reunión de Asuntos internos de la Unión Europea (UE) prevista el martes 16 de junio en Luxemburgo.
Los escollos principales siguen siendo los criterios establecidos para el reparto y la obligatoriedad propuesta por el Ejecutivo comunitario para recolocar dentro de la UE los 40.000 demandantes de protección internacional en dos años (24.000 que están en Italia y 16.000 en Grecia) contra la base voluntaria establecida por los dirigentes de la UE en la cumbre extraordinaria de abril.
"La situación es muy volátil, las divisiones entre grupos de Estados miembros aún netas, y el trabajo técnico aún queda por hacer", explican las fuentes del Consejo Europeo. Por ello, es inevitable que el cierre del dossier, tras una posible luz verde política de los líderes en la cumbre del 25 y 26 de junio, se aplace hasta el semestre de presidencia de Luxemburgo, que comienza el 1 de julio. Y no se excluye que llegue incluso a octubre.
Según rumores que circulan en Bruselas, la actual presidencia del semestre de Letonia no facilitó el "iter". Fueron demasiado pocos los encuentros en vista del 16 de junio para que se produjese una "maduración técnica y diplomática": solos dos reuniones de los embajadores -la última está prevista para el viernes por la mañana-y un único encuentro técnico (a nivel de Comité estratégico sobre inmigración, fronteras y asilo).
Por otra parte, la Comisión Europea no está dispuesta a hacer concesiones. "No cambiaremos nada de la propuesta en vista del consejo de Interior", indicaron fuentes de la institución. El Ejecutivo comunitario producirá también un documentos sobre las repatriaciones de los inmigrantes económicos, que estará al centro de un almuerzo de trabajo.
La línea es la de reforzar el rol de la agencia Frontex y trabajar para una mayor colaboración con los países de origen para la readmisión. El objetivo es elevar el umbral de las repatriaciones por encima del 39,2% de la media europea del 2013.
De momento, está claro que sobre el reparto de inmigrantes no hay acuerdo. Están en contra Hungría y la República Checa. Polonia, Bulgaria y Rumanía, con los países bálticos, y España piden que el mecanismo sea sobre base voluntaria. A favor en cambio están Alemania, Francia, Austria, Holanda, Suecia, Luxembrugo, Chipre, Malta y Bélgica, pero entre éstos hay quien quiere que se revisen los parámetros para proceder al reparto de inmigrantes. Y esta discusión exigirá tiempo. Fuente: (Ansa).-