REDACCIÓN ELONCE
La Cocina del Once celebró el Mes de las Infancias con una propuesta pensada para cocinar, divertirse y compartir alrededor de la mesa. En una nueva edición del ciclo de Elonce, conducido por Danisa Todoro, Lorena Sánchez, referente de Lorena Cocina Artesanal, presentó un menú completo de tres pasos con alternativas sencillas y atractivas para los más chicos.
La propuesta, que contó con el acompañamiento de Carnicerías Vital, comenzó con unos churrinches de jamón y queso al horno. Como plato principal llegó una llamativa torre de milanesas, con distintos ingredientes entre sus capas y una clásica ensalada rusa como guarnición. El cierre estuvo cargado de colores con flancitos arcoíris decorados con crema y granas.
El objetivo fue continuar celebrando el Mes de las Infancias con preparaciones que también permitan involucrar a los chicos en la cocina, siempre con la supervisión de los adultos. El menú combinó sabores conocidos con presentaciones diferentes para convertir el momento de cocinar en otra forma de compartir en familia.
Churrinches de jamón y queso para comenzar
La entrada elegida fueron churrinches de jamón y queso al horno, una preparación práctica que requiere 12 tapas de empanadas, 300 gramos de jamón cocido, 300 gramos de queso tybo o mozzarella firme y un huevo. Como terminación pueden incorporarse semillas de sésamo u orégano.
El primer paso consiste en cortar el jamón y el queso en bastones. Sobre cada tapa de empanada se coloca una porción de ambos ingredientes y luego se enrolla la masa hasta formar el churrinche. Es importante cerrar correctamente las puntas para evitar que el queso se escape durante la cocción.
Una vez armados, se distribuyen sobre una placa, se pincelan con huevo batido y, de manera opcional, se agregan semillas de sésamo u orégano. Los churrinches se cocinan en horno fuerte hasta conseguir una masa dorada y crocante y se sirven calientes para disfrutar del queso recién fundido.
Una torre de milanesas con cuatro sabores
Para el plato fuerte, Lorena propuso darle una presentación diferente a uno de los clásicos de la mesa argentina. La torre de milanesas lleva cuatro milanesas grandes de Carnicerías Vital, 200 gramos de mozzarella, 150 gramos de jamón cocido, 150 gramos de cheddar, 200 gramos de salsa de tomate, un tomate grande, orégano y aceite. También pueden sumarse 100 gramos de panceta.
Las milanesas se cocinan previamente, ya sea al horno o fritas. Luego comienza el armado de los diferentes sabores: la primera se cubre con salsa de tomate y mozzarella; la segunda, con jamón cocido y queso; la tercera lleva cheddar y, si se desea, panceta crocante; mientras que la última combina mozzarella, rodajas de tomate y orégano.
Las cuatro preparaciones se llevan nuevamente al horno durante algunos minutos, hasta que los quesos estén completamente fundidos. Finalmente, se apilan con cuidado para formar la torre y se sirven inmediatamente. El resultado combina en un solo plato distintas versiones de la tradicional milanesa.
El secreto para una ensalada rusa que no se desarme
La guarnición elegida fue una ensalada rusa casera. Para prepararla se necesita un kilo de papas, 300 gramos de zanahorias, 200 gramos de choclo, 200 gramos de arvejas, tres huevos duros, entre 200 y 250 gramos de mayonesa, un chorrito de vinagre, sal y perejil fresco.
Las papas y zanahorias deben pelarse, cortarse en cubos parejos y cocinarse por separado porque requieren diferentes tiempos. Uno de los secretos compartidos durante la elaboración consiste en agregar un pequeño chorrito de vinagre al agua de cocción de las papas para ayudarlas a conservar su estructura y evitar que se desarmen al mezclar la ensalada.
Una vez cocidos, los vegetales deben escurrirse y enfriarse completamente. Luego se incorporan el choclo, las arvejas y los huevos duros picados. Por último, se añade la mayonesa y se mezcla suavemente, se rectifica la sal y se termina con perejil fresco picado antes de acompañar la torre de milanesas.
Flancitos arcoíris para llenar de color el postre
El cierre dulce estuvo especialmente pensado para los chicos: flancitos arcoíris con crema y lluvia de fantasía. La base lleva un litro de leche, cuatro yemas, 180 gramos de azúcar, 60 gramos de almidón de maíz, un sobre de siete gramos de gelatina sin sabor, 35 mililitros de agua fría, esencia de vainilla y colorantes alimentarios rosa, celeste, amarillo y verde.
Para comenzar, se disuelve el almidón de maíz en una parte de la leche fría y, por separado, se hidrata la gelatina con los 35 mililitros de agua. El resto de la leche se coloca en una olla junto con las yemas y el azúcar. Después se incorpora el almidón disuelto y se cocina a fuego bajo, revolviendo constantemente, hasta conseguir una crema espesa.
Fuera del fuego se agrega la gelatina hidratada, se mezcla hasta integrarla completamente y se perfuma con esencia de vainilla. La preparación se divide en cuatro recipientes y a cada porción se le incorpora un color diferente. Luego se distribuyen las mezclas en moldes individuales, se dejan entibiar y se llevan a la heladera hasta que queden firmes.
Crema, granas y una lluvia de fantasía
Para completar el postre se utilizan 250 mililitros de crema de leche, dos cucharadas de azúcar impalpable, granas de colores, confites pequeños y perlitas comestibles. También puede añadirse brillo comestible apto para alimentos.
La crema se bate junto con el azúcar impalpable hasta obtener una consistencia de chantilly. Cuando los flancitos estén bien fríos y firmes, se desmoldan cuidadosamente y llega el momento más divertido: decorarlos con crema, granas, confites, perlitas y el brillo elegido.
Así, La Cocina del Once completó un menú que combinó preparaciones saladas y dulces bajo una misma consigna: celebrar el Mes de las Infancias desde la cocina. Una propuesta para jugar con formas y colores, recuperar recetas familiares y generar momentos compartidos porque, muchas veces, algunos de los recuerdos más duraderos también empiezan alrededor de una mesa.