En el norte del Valle de Punilla, un emprendimiento inmobiliario que prometía convertirse en un barrio cerrado de alto nivel terminó envuelto en una fuerte polémica judicial. El nombre del cantautor Javier Calamaro quedó en el centro de la escena tras una denuncia penal que lo vincula con presuntas estafas relacionadas al proyecto “Chacras del Universo”, ubicado sobre la Ruta 38, a la altura del kilómetro 101, en cercanías de Capilla del Monte.
Según las denuncias presentadas, el emprendimiento habría comercializado lotes sin contar con la escritura correspondiente ni con dominio legal consolidado sobre las tierras. Los compradores firmaban boletos de compraventa bajo la figura de una “usucapión prometida”, un proceso que —de acuerdo a los testimonios— nunca se habría concretado.
El rol del músico y la sociedad cuestionada
De acuerdo a los denunciantes, el artista se habría asociado en 2013 con otras personas para conformar una sociedad de responsabilidad limitada que impulsó el proyecto. La imagen pública del músico habría sido utilizada como principal atractivo para captar inversores interesados en adquirir terrenos en las sierras cordobesas.
Una de las damnificadas relató que decidió invertir sus ahorros tras ver videos promocionales del emprendimiento en los que participaba el cantante. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron las irregularidades: demoras en la escrituración, falta de avances en la urbanización y dificultades para ingresar al predio.
Lotes sin escritura y ventas múltiples
La causa judicial también investiga una presunta maniobra más grave: la venta de un mismo lote a distintos compradores. Esta situación habría salido a la luz cuando varios adquirentes intentaron cercar o tomar posesión efectiva de sus terrenos y se encontraron con conflictos de titularidad.
En la comisaría de Capilla del Monte, según señalaron los propios denunciantes, se habrían acumulado decenas de presentaciones en los últimos meses. La cifra de damnificados superaría el centenar.
La defensa de Calamaro
Ante la difusión pública del caso, Javier Calamaro negó haber participado en una maniobra fraudulenta. Sostuvo que él mismo adquirió parte del terreno y que posteriormente la propiedad habría sido usurpada por un tercero, lo que derivó en una demanda judicial.
El músico aseguró que también fue víctima de la situación y que inició acciones legales junto a otros involucrados. Además, señaló que algunas acusaciones estarían motivadas por su condición de figura pública.
La investigación continúa en la Justicia cordobesa, mientras los presuntos damnificados esperan avances en la causa y una eventual resolución que determine responsabilidades sobre el controvertido emprendimiento inmobiliario en las sierras.