REDACCIÓN ELONCE
La final del Mundial 2026 entre Argentina y España también se juega en el corazón de muchas familias que unen ambas nacionalidades. Es el caso de Eva Guerra y Ulises Ruíz, una pareja que construyó su historia de amor entre Europa y Entre Ríos y que este domingo vivirá un partido muy especial desde Madrid, donde hoy residen junto a su hijo Pedro.
Ella es española; él nació en Paraná. Durante más de una década vivieron en la capital entrerriana y hace cuatro años regresaron a España. Ahora, el destino quiso que sus dos países se enfrenten por el título más importante del fútbol.
En diálogo con Nunca Es Tarde, el programa que se emite por Elonce, compartieron cómo se preparan para un encuentro que promete emociones encontradas.
Una historia de amor que comenzó en una cancha
La relación entre Eva y Ulises nació hace varios años en un escenario muy distinto al del fútbol. "Fue en un partido de rugby en España. Uli era el referí y yo era jugadora. Ahí nos conocimos", recordó Eva.
Después de vivir cuatro años en Madrid, la pareja decidió instalarse en Paraná, donde permanecieron durante 12 años y nació su hijo. Hace cuatro años emprendieron el regreso definitivo a España. "Ahora ya nos acostumbramos a vivir acá, pero seguimos manteniendo muchas costumbres argentinas", contó Ulises.
Una final especial en territorio español
Aunque reconocen que el rugby ocupa un lugar importante en sus vidas, admiten que un Mundial de fútbol se vive de otra manera. "Es el Mundial y nosotros lo vivimos de una manera especial", explicó Ulises.
La familia suele reunirse con amigos argentinos para compartir los partidos. "Cuando juega Argentina hacemos asado y vemos el partido con otros argentinos", relató.
Eva, por su parte, aseguró que en España también había expectativa por este cruce. "Argentina siempre fue vista como un país hermano. Además, Messi prácticamente se crió acá y muchos argentinos juegan en la liga española. Era la final que muchos querían", sostuvo.
"Nos da un poquito de miedo Messi"
Consultada sobre el favoritismo de España, Eva reconoció que existe confianza en el seleccionado europeo, aunque también respeto por el capitán argentino. "No tanto... nos da un poquito de miedo Messi", confesó entre risas.
Sobre las costumbres argentinas que incorporó durante su paso por Paraná, mencionó especialmente las reuniones familiares. "El dulce de leche, por supuesto. Y las juntadas, los asados con amigos argentinos", enumeró.
Sin embargo, admitió que nunca logró acostumbrarse al mate. "Lo intenté, pero no fui capaz de hacerme al mate", contó.
Pedro ya eligió los colores
Quien parece no tener dudas es Pedro, el hijo de la pareja, que se identifica plenamente con la Selección Argentina.
Su mochila escolar lleva la bandera argentina, las tres estrellas y el número 10, una elección que lo distingue entre sus compañeros en Madrid. "Todos saben que soy argentino", contó con naturalidad cuando le preguntaron qué le dicen en el colegio.
Para el domingo, la familia ya decidió que verá el partido en casa, aunque reconoce que cualquiera sea el resultado habrá sentimientos encontrados.
Una pasión que trasciende fronteras
Ulises explicó a Elonce que, gracias a la gran comunidad argentina que vive en España, muchas costumbres siguen presentes en su vida cotidiana. "Acá conseguís de todo: yerba, dulce de leche... es muy fácil mantener un poco la vida argentina", señaló.
Lo único que admite que resulta difícil de replicar es el tradicional asado.
Finalmente, entre sonrisas, ambos coincidieron en que la final será inolvidable sin importar el desenlace. Si gana España, Eva celebrará con la alegría de su país; si el campeón vuelve a ser Argentina, será Ulises quien festeje en silencio, rodeado de españoles, mientras Pedro seguirá luciendo con orgullo los colores celeste y blanco.