Internacionales En la ciudad de Siena

Excepcional hallazgo en Italia: descubren estatuas con 2.000 años de antigüedad

Se trata de 24 estatuas de bronce de 2.000 años de antigüedad que fueron encontradas en perfecto estado en unas termas sagradas cerca de la ciudad de Siena. El hallazgo podría "reescribir la historia" del Imperio romano.

9 de Noviembre de 2022

Un equipo de arqueólogos ha descubierto más de una veintena de estatuas de bronce de 2.000 años de antigüedad en unas instalaciones termales de la región italiana de Toscana. El extraordinario hallazgo "reescribirá la historia" sobre la transición de la civilización etrusca al Imperio romano entre los siglos II y I a. C., aseguran los investigadores.

Es un período histórico de importantes transformaciones durante la transición entre etruscos y romanos, y que han emergido en un santuario etrusco-romano situado en las antiguas termas de la ciudad de San Casciano dei Bagni, en la provincia de Siena.

 

Llevaban cerca de 2.000 años sumergidas en el fango que las ha mantenido casi intactas hasta que un equipo internacional de arqueólogos ha dado con ellas.

Las 24 esculturas fueron encontradas en unas termas sagradas ubicadas en la excavación arqueológica de San Casciano dei Bagni, cerca de la ciudad de Siena, y representan uno de los descubrimientos más significativos jamás realizados en el Mediterráneo, afirmó Massimo Osanna, director de Museos del Ministerio de Cultura italiano, citado por AP News.

 

 

 

Revelador

 

En arqueología, encontrar estatuas de bronce, sobre todo en buen estado, es un fenómeno bastante raro, por lo que la comunidad científica ha celebrado este con gran expectación. Se trata de un descubrimiento de gran valor, el hallazgo del siglo para Italia y uno de los más reveladores de la historia antigua. Hasta el punto de que los expertos, como el director general de Museos de Italia, Massimo Osanna, lo han calificado como el “más importante desde que se rescataron del mar los Bronces de Riace, los más significativos jamás encontrados en la historia del Mediterráneo antiguo”. En referencia a las dos estatuas encontradas el 16 de agosto de 1972 por unos pescadores en el mar Jónico frente a la costa de Riace Marina, en la provincia de Reggio Calabria, y consideradas de manera unánime por los científicos como obras de enorme valor artístico.

 

Como prueba de la importancia del hallazgo, el ministerio anunció la construcción de un nuevo museo en la zona para albergar las figuras y otros objetos de bronce, que están en perfecto estado de conservación gracias al barro que los protegía. Se puede apreciar los delicados rasgos faciales y túnicas onduladas de las estatuas, así como inscripciones etruscas y latinas.

 

 

 

Las letras en ambos idiomas en las estatuas –entre ellas representaciones de Apolo e Igea, los antiguos dios y diosa griegos de la salud– demuestran que las familias etruscas y romanas rezaban juntas a las divinidades en el santuario sagrado de las termas, a pesar de los conflictos que marcaron el final de la civilización etrusca y la expansión del Imperio romano en la hoy Italia central (las actuales regiones de Toscana, Umbría y Lacio).

 

Monedas de oro

 

"Mientras se libraban guerras sociales y civiles fuera del santuario, [...] dentro del santuario las grandes familias de las élites etrusca y romana rezaban juntas en un contexto de paz rodeado de conflictos", dijo Jacopo Tabolli, que coordinó la excavación para la Universidad para Extranjeros de Siena. "Esta posibilidad de reescribir la relación y la dialéctica entre etruscos y romanos es una oportunidad excepcional", agregó.

 

Según precisan desde el ministerio, algunas de las piezas son figuras enteras de deidades con aspecto humano, mientras que otras son partes individuales del cuerpo y órganos que se habrían ofrecido como ofrendas a los dioses. Asimismo, junto a estos objetos se encontraron 5.000 monedas de oro, plata y bronce.

 

 

 

"Es un descubrimiento que reescribirá la historia", aseguró Tabolli.

Asimismo, el hallazgo representa el mayor depósito de bronces de esta época en Italia, un hecho también notable, ya que la mayoría de estatuas que se conservan de este periodo son principalmente de terracota, explicó el ministerio.

 

Información

 

Las piezas de San Casciano dei Bagni servirán para comprender esta etapa de la antigüedad y la vetusta y misteriosa cultura de los etruscos, un pueblo que se extendió por la península itálica desde la Toscana, que dio origen a una de las primeras civilizaciones de Italia, sobre la que no hay demasiadas certezas. La cultura y la lengua de los etruscos fueron asimiladas por el Imperio Romano y aunque su paso por la historia ha dejado espléndidas tumbas, cerámicas y estatuas, hay pocos documentos escritos y testimonios de su vida diaria.

 

Las estatuas recién descubiertas también aportarán información valiosa sobre la interacción con los romanos, hasta ahora poco documentada, de esta civilización, considerada la predecesora de Roma y heredera de la cultura helénica.

 

 

Estatuas votivas

 

Los bronces son en su mayoría estatuas votivas, que representan a dioses, matronas romanas, niños, emperadores. Según el etruscólogo a cargo de la excavación, Jacopo Tabolli, profesor de la Universidad para Extranjeros de Siena, el santuario pudo ser utilizado al menos hasta el siglo V, cuando en la época cristiana se sellaron las cuencas con pesadas columnas de piedra y se dejaron las estatuas en el agua, pero no se destruyeron. Es el “mayor depósito de estatuas de la Italia antigua y, en cualquier caso, el único cuyo contexto tenemos la posibilidad de reconstruir por completo”, ha señalado Tabolli, que lleva excavando en el yacimiento desde 2019, junto a 60 expertos de todo el mundo y ha definido el hallazgo como “un descubrimiento que reescribirá la historia”.

 

Las estatuas han sido recuperadas del barro de las antiguas termas junto con miles de monedas, exvotos y una inmensa cantidad de inscripciones en etrusco y latín. En ellas se pueden leer los nombres de poderosas familias etruscas del territorio de la Etruria interior, desde los Velimna de Perugia hasta los Marconi conocidos en la campiña sienes y otros exponentes de las élites del mundo etrusco y posteriormente romano, terratenientes, escuderos locales, las clases acomodadas de Roma e incluso emperadores.

 

 

 

Además de las frases en etrusco, también se han descubierto inscripciones en latín, que mencionan las aquae calidae, las aguas termales de Bagno Grande, donde se colocaron las estatuas. Como explica en el diario La Repubblica, el director científico de la Fundación del Museo Claudio Faina de Orvieto y del Museo Etrusco de Murlo, Giuseppe M. Della Fina, el uso de las dos lenguas en las inscripciones se debe a que aunque los etruscos perdieron su independencia política en las primeras décadas del siglo III a. C. a manos de Roma, siguieron conservando su independencia cultural y lingüística.

 

Las esculturas en gran parte simbolizan a las divinidades veneradas en el lugar sagrado y junto a ellas se colocaban pequeñas obras que representaban las partes del cuerpo para las que se buscaba la intervención curativa de la divinidad a través de las aguas termales.

Del barro han emergido efigies de Higía y Apolo, así como un bronce que recuerda al famoso Arringatore, descubierto en Perugia y que representaba la figura del orador Aulo Metelo, un senador etrusco durante la República romana.

 

 

Los arqueólogos que se han encontrado este tesoro casi intacto creen que las estatuas fueron realizadas con toda probabilidad por artesanos locales, entre el siglo II a. C. y el siglo I d. C. El hallazgo les anima a pensar que, la lengua de los etruscos parece haber sobrevivido durante mucho más tiempo de lo que hasta ahora se creía y que los conocimientos etruscos de medicina parecen haber sido reconocidos y aceptados como tales en la época romana. “El tiempo pasa, el lenguaje cambia, incluso los nombres de las deidades cambian, pero el tipo de culto y la intervención terapéutica siguen siendo los mismos”, ha apuntado Tabolli. El arqueólogo habla del santuario como de un raro remanso de paz: “Incluso en épocas históricas en las que los conflictos más terribles arreciaban en el exterior, dentro de estas termas y en estos altares, los dos mundos, el etrusco y el latino, parecían convivir sin problemas”, ha dicho. Y ha remarcado la extraordinaria oportunidad que ofrece el hallazgo para investigar sobre la diversidad cultural en la antigüedad. Fuente: (ElPaís-RT)