REDACCIÓN ELONCE
A partir de este viernes 2 de enero comenzó a regir el nuevo esquema de bandas cambiarias ajustadas por inflación, una medida impulsada por el equipo económico nacional con el objetivo de ampliar el margen de flotación del tipo de cambio y facilitar la acumulación de divisas por parte del Banco Central.
El economista Gabriel Weidmann analizó el alcance de la decisión y explicó que el cambio central radicó en el mecanismo de actualización. “Hasta el año pasado, el tipo de cambio oscilaba dentro de bandas que se ajustaban al 1% mensual. Ahora se propuso un esquema en el que las bandas se actualizan según la inflación conocida, que es la de dos meses atrás”, señaló.
Según detalló, este nuevo criterio permitió “una banda cada vez más ancha, que habilita mayor volatilidad y variabilidad del tipo de cambio, permitiendo que crezca más que ese 1% que regía anteriormente”. En ese sentido, indicó que el esquema previo, en un contexto de inflación cercana al 2,5%, “implicaba una apreciación cambiaria real muy fuerte”.
Funcionamiento del nuevo esquema
Weidmann explicó que la actualización de las bandas se realizará de manera mensual, tomando como referencia la inflación informada por el Indec con dos meses de rezago. “A medida que comienza cada mes, se ajusta la banda con la inflación conocida. Cuando se publica un nuevo dato inflacionario, se incorpora al esquema con ese atraso”, precisó.
Además, remarcó que el Banco Central dejó de tener un compromiso explícito de intervención dentro del rango de flotación. “Hoy el tipo de cambio puede moverse entre aproximadamente 1.080 y 1.450 pesos, pudiendo subir o bajar sin que el Banco Central haya preanunciado una intervención”, explicó. Con el nuevo esquema, ese rango se amplió, permitiendo mayores movimientos sin intervención oficial.
Reservas y compromisos financieros
El economista sostuvo que la medida también estuvo vinculada al compromiso de acumulación de reservas internacionales. “El Banco Central tiene un programa explícito de compra de dólares para fortalecer reservas, reducir el riesgo país y mostrar un esquema macroeconómico más estable”, afirmó.
En ese marco, recordó que el país enfrentaba un compromiso de deuda relevante en enero. “El 9 de enero hay un vencimiento por más de 4.000 millones de dólares. Si bien se avanzó con emisiones en el mercado interno y otras herramientas, todavía existía incertidumbre sobre la totalidad de las fuentes de financiamiento”, señaló.
Impacto en la economía real
Sobre la economía doméstica, Weidmann advirtió que el nuevo esquema podía implicar “menor compromiso con una desaceleración inflacionaria fuerte”, validando una inflación en torno al 2,5%. A su vez, remarcó que persistían dificultades en la economía real. “No se recompuso el ingreso de gran parte de la población, lo que deteriora el mercado interno, especialmente en sectores que generan mucho empleo”, explicó.
Finalmente, consideró que, pese a las incertidumbres vinculadas al pago de deuda y a la salida de divisas por turismo, el esquema cambiario no sería, por sí solo, un factor de sobresaltos inmediatos. “Podría transitarse un verano sin grandes tensiones cambiarias, aunque el contexto sigue siendo incierto”, concluyó. Elonce.