Iron Man, el primer guerrero verdaderamente biónico podría llegar en menos de un año.
El comando de las Fuerzas especiales estadounidenses lanzó un concurso entre empresas de la defensa, universidades y laboratorios del gobierno para la producción de una armadura "hi-tech" destinada a los soldados de élite.
Una armadura equipada de miembros biónicos, exoesqueleto a prueba de proyectiles, batería para la autoalimentación y un sistema de recarga de datos recibidos de drones y proyectados en un display transparente montado dentro del casco.
Lo bautizaron "Iron Man", como el personaje de Marvel Comic Tony Stark, el industrial que se convierte en un super-héroe gracias a una coraza alimentada de forma autónoma y cargada con cohetes.
De momento no se firmó ningún contrato y el Pentágono está todavía seleccionando las ideas. Pero el objetivo está claro: gracias a micro-motores, exoesqueletos y estructura cibernética exterior, el soldado podría correr y saltar sin cansarse, pese a llevar un peso de varios kilos.
Exoskeleton XOS 3 de Rayheon, por ejemplo, puede cargar 77 kilos con un esfuerzo percibido por el soldado que lo lleva puesto equivalente a 4,5 kilos.
Al menos en teoría, este "cybersoldado" sería capaz de curarse por sí solo las heridas en el campo, haciéndose torniquetes inflables en el rarísimo caso en que la armadura se rompiese.
A bordo de la nueva coraza, debería contar también con reservas de oxígeno en caso de ataque con gas, con un sistema de enfriamiento para mantener la temperatura a niveles aceptables y con una serie de sensores para transmitir a los cuarteles generales las señales vitales del soldado.
"Quieren una coraza del tipo la de Iron Man: han estado claros", explicó al diario Los Angeles Times Ardash Ayar, un ingeniero de Bae Systems, uno de los colosos que fueron contactados para trabajar en el tipo de armadura solicitada por las fuerzas especiales.
También el nombre oficial del proyecto es un homenaje a Iron Man: se llama "tactical assault light operador suit" o Talos, el guerrero gigante de bronce de la mitología griega que defendió, aunque no siempre con éxito, la isla de Creta de los invasores.
No todos los expertos en elementos militares, sin embargo, están convencidos de que el dinero para Talos está bien gastado.
Hay quien sostiene que la iniciativa no aprendió la lección de los últimos años, en los que los soldados estadounidenses, pese a estar equipados con tecnologías de vanguardia y armas mejores que las de sus enemigos, estuvieron en aprietos, como en Irak y Afganistán.
"Cuando las Fuerzas Armadas estadounidenses entraron en la guerra al terrorismo estaban ensimismadas con la tecnología y pensaban que este era el modo de ganar", dijo Andrew Bacevich, un coronel jubilado que enseña en la Boston University.
"La experiencia de aquel período debería haber destruido este tipo de expectativa, pero este proyecto podría sugerir que no es así", sostuvo. Fuente: (Ansa).-