La Policía de Santa Fe detuvo este viernes a la madre de la adolescente M. A. detenida por el asesinato del adolescente Jeremías Monzón. La mujer quedó a disposición del Ministerio Público de la Acusación y es investigada como presunta partícipe necesaria del crimen, en el marco de una causa que continúa en plena etapa investigativa y bajo estricta reserva judicial.
Según trascendió de fuentes vinculadas al expediente, la detención se produjo tras la incorporación de nuevos elementos probatorios que abrieron la hipótesis de una posible instigación o incentivo por parte de la adulta hacia su hija para cometer el ataque.
La investigación busca establecer si la mujer tuvo un rol activo previo al hecho, ya sea mediante indicaciones, avales o acciones que hayan contribuido a la concreción del homicidio. En ese sentido, se analizan testimonios, comunicaciones y otros registros incorporados recientemente.
A Jeremías Monzón lo citaron a un predio abandonado frente al estadio de Colón. Lo torturaron a punta de cuchillo para que revelara la clave de acceso de su teléfono. Cuando lo consiguieron, lo asesinaron asestándole más de 20 puñaladas, mientras grababan la siniestra escena con un celular. Lo desnudaron y arrojaron sus ropas en el Parque del Sur. Y como si todo esto no fuese suficiente, improvisaron una lápida con su nombre en el mismo parque.
La víctima: tenía 15 años, vivía en la ciudad de Santo Tomé, y poco antes de su muerte había compartido un video en el que un grupo de adolescentes mantiene relaciones sexuales con una chica de 16 años. Los victimarios: la misma chica de 16 años que aparece en el video y otros dos adolescentes, de apenas 14 años.
Piden frenar la viralización del video
El abogado de la familia explicó que se pedirá una medida cautelar al juez interviniente para que se prohíba la difusión de “cualquier video, foto o reproducción fílmica relacionada con el caso”. Detalló que ya hubo intentos de exhibir el material y que la decisión apunta a evitar nuevos episodios de exposición pública.
Si bien reconoció las dificultades de controlar la circulación de contenidos en entornos digitales, sostuvo que el objetivo inicial es impedir su difusión a través de los medios de comunicación y reforzar un mensaje de responsabilidad individual. “Exhortamos a que a quien reciba el video lo borre. Nadie va a pasar su vida desapercibida después de ver ese video”, advirtió.
En la misma línea, insistió en que la conducta esperada no es solo no reenviarlo, sino eliminarlo de manera inmediata, como una forma de respeto hacia la víctima y su familia.
Romina, la madre de Jeremías, expresó el profundo impacto que genera la viralización del material y pidió responsabilidad social. “Nosotros desde la familia siempre estuvimos de acuerdo en que no queremos que se viralice. Es reabrir permanentemente la herida”, sostuvo, al señalar que la difusión del video agrava el proceso de duelo y expone a la familia a un sufrimiento constante.
Según relató, la circulación de esas imágenes vuelve “muchísimo más triste, más doloroso, más angustiante y más difícil” atravesar la pérdida, al tiempo que cuestionó “la perversión con la que actuaron y la perversión con la que actúa la sociedad que lo divulga”.
En ese sentido, remarcó que la situación judicial de los responsables no se modifica por la existencia del video, pero sí se profundiza el daño emocional sobre los allegados. (con información de Aire de Santa Fe, Uno Santa Fe y El Litoral)