A siglos del relato bíblico sobre la estrella de Belén, la ciencia moderna analizó distintas hipótesis astronómicas para explicar qué fenómeno pudo haber guiado a los Reyes Magos hasta Judea, más allá de la fe religiosa.
Desde hace siglos, la estrella de Belén fue uno de los símbolos más poderosos del relato del nacimiento de Jesús y del viaje de los Reyes Magos. Aunque el Evangelio de San Mateo fue la única fuente documental que mencionó el episodio, la ciencia moderna analizó con el paso del tiempo qué fenómeno astronómico concreto pudo haber ocurrido en el cielo de Judea.
Investigadores y especialistas en astronomía coincidieron en que, más allá de la interpretación religiosa, existieron distintos eventos cósmicos capaces de explicar la aparición de una luz excepcional, visible durante un período prolongado y lo suficientemente llamativa como para ser interpretada como una señal.
Las hipótesis científicas en debate
Una de las teorías más antiguas analizadas por la ciencia fue la de una supernova. Se trató de la explosión final de una estrella masiva, un fenómeno capaz de generar una luz intensa visible desde la Tierra durante semanas o incluso meses. Esta hipótesis permitió explicar por qué la estrella apareció de manera repentina y luego desapareció para siempre.
Sin embargo, los especialistas advirtieron una dificultad central: una supernova de tal magnitud debería haber sido registrada por otras civilizaciones contemporáneas, como la china o la babilónica, conocidas por su minucioso seguimiento del cielo. Hasta el momento, no se hallaron registros históricos concluyentes que confirmaran ese evento específico.
El cometa como señal celeste
Otra explicación con respaldo académico fue la del cometa. Registros astronómicos chinos del año 5 a.C. describieron la aparición de una “estrella escoba” que permaneció visible durante más de 70 días. Para los astrónomos modernos, ese fenómeno coincidió con las características que pudo haber tenido la estrella de Belén.
Los expertos señalaron que, debido a su desplazamiento lento en el firmamento, un cometa pudo haber parecido casi inmóvil desde la perspectiva terrestre. Ese detalle coincidió con el relato bíblico, que describió una estrella que “se detuvo” sobre el lugar donde se encontraba el niño, un punto clave en la narración.
La conjunción planetaria, la opción más aceptada
La hipótesis que logró mayor consenso científico fue la de la conjunción planetaria. En el año 7 a.C., los planetas Júpiter y Saturno se acercaron entre sí en varias ocasiones dentro de la constelación de Piscis, generando un brillo inusual en el cielo nocturno.
Los estudios históricos indicaron que, para los astrólogos de la antigüedad, Júpiter representaba la realeza y Saturno estaba vinculado simbólicamente al pueblo judío. La coincidencia de ambos cuerpos celestes en una constelación asociada a Judea pudo haber sido interpretada como el anuncio del nacimiento de un nuevo rey.
Un misterio que sigue abierto
A pesar de los avances científicos y del análisis de registros astronómicos antiguos, la estrella de Belén continuó siendo un enigma sin una respuesta definitiva. Ninguna de las hipótesis logró explicar por completo todos los detalles del relato bíblico.
Lo cierto fue que, ya sea por una explosión estelar, el paso de un cometa o una alineación planetaria excepcional, el cielo de aquella época ofreció un espectáculo que dejó una huella profunda en la historia, la cultura y la tradición religiosa de la humanidad.