os autos eléctricos ganan terreno en China con modelos económicos, planes de financiación sin interés y beneficios para circular. Un relevamiento mostró vehículos desde poco más de 5.000 dólares y diferencias en los costos de abastecimiento.
Los autos eléctricos en China se consolidaron como una alternativa de movilidad gracias a sus precios accesibles, incentivos estatales y menores costos de utilización. Un relevamiento en el país asiático permitió conocer que existen modelos urbanos desde poco más de 5.000 dólares, además de opciones de financiación sin interés y beneficios para quienes reemplazan sus vehículos a combustión.
Entre las alternativas más económicas se encontraron pequeños automóviles diseñados para desplazamientos cotidianos, con capacidad para uno o dos ocupantes. Sus precios oscilaron entre los 5.000 y 10.000 dólares, según las características y dimensiones de cada modelo.
La expansión de estos vehículos se produjo en un mercado que lidera la industria mundial de movilidad eléctrica. De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía, China concentró cerca del 75% de la fabricación mundial de autos eléctricos en 2025 y alrededor del 40% de las exportaciones internacionales.
Cuánto cuesta utilizar un auto eléctrico en China
Uno de los principales factores que impulsó la adopción de vehículos eléctricos fue la diferencia en los costos de abastecimiento frente a los automóviles tradicionales.
Durante el recorrido realizado por Cadena 3, se mencionaron valores de referencia que permitieron comparar ambas tecnologías. Mientras llenar un tanque de nafta representaba aproximadamente 365 yuanes, una recarga eléctrica domiciliaria costaba alrededor de 30 yuanes.
En tanto, utilizar un punto de carga público suponía un gasto cercano a los 90 yuanes. Estas cifras reflejaron las diferencias entre las modalidades de abastecimiento, aunque los costos reales dependían de la capacidad de cada vehículo, el consumo energético y las tarifas vigentes.
Financiación sin interés y beneficios para circular
Además de los precios competitivos, los fabricantes ofrecieron alternativas comerciales destinadas a facilitar la adquisición de unidades eléctricas. Entre ellas se destacaron los planes que permitían realizar una entrega inicial y financiar el saldo sin interés.
Las políticas estatales también favorecieron la expansión del sector. En Beijing, por ejemplo, los automóviles particulares completamente eléctricos registrados en la ciudad quedaron exceptuados de determinadas restricciones de circulación que se aplicaban según la terminación de la patente.
Sin embargo, ese beneficio estaba sujeto a condiciones específicas y no alcanzaba automáticamente a todos los vehículos de nuevas energías ni a aquellos registrados en otras jurisdicciones.
Nuevas tecnologías para cargar las baterías en minutos
Otro aspecto que acompañó el crecimiento del mercado fue el desarrollo de infraestructura y tecnologías de carga rápida.
La automotriz china BYD anunció un sistema capaz de llevar una batería compatible del 10% al 70% de su capacidad en apenas cinco minutos, mientras que el 97% podía alcanzarse en nueve minutos.
No obstante, esos tiempos de recarga requerían vehículos preparados para esa tecnología y cargadores específicos, por lo que no representaban una prestación disponible para todos los modelos eléctricos.
El estacionamiento, uno de los desafíos para los compradores
A pesar de las ventajas económicas y tecnológicas, la disponibilidad de espacios para estacionar o guardar los vehículos apareció como una de las dificultades que enfrentaban algunos habitantes de las grandes ciudades.
Iván, el guía que acompañó el recorrido periodístico de Cadena 3, explicó que muchas personas analizaban las posibilidades de estacionamiento antes de decidir la compra de un automóvil.
Esta situación también favoreció la utilización de alternativas de menor tamaño, como bicicletas y motocicletas eléctricas, que tenían una presencia importante en las calles chinas.
Según lo recogido durante la cobertura del medio argentino, el recambio de automóviles se producía, en promedio, cada ocho años, en un contexto de constante renovación tecnológica y crecimiento de la oferta de vehículos eléctricos.