

Se desarrolló este sábado una marcha pacífica encabezada por vecinos de la localidad de Ceibas hasta la dependencia de la Jefatura Departamental de Policía Gualeguaychú, reclamando que se continué con la investigación por la muerte de María Irene Basaldúa.
Los vecinos fueron recibidos por el jefe de Policía, Jorge Moreyra, junto a su par de la División de Operaciones y Seguridad, Victorio Pérez, y otros funcionarios de la fuerza, quienes los pusieron al tanto de las últimas novedades del caso y se trataron distintos temas, entre ellos, la seguridad vial.
Tras la movilización surgió el compromiso ciudadano de organizar reuniones con otras instituciones para coordinar diferentes charlas de concientización y abordar temáticas que le son de interés a la sociedad, publicó Reporte 2820.
Sobre el crimen de Basaldúa
María Irene Basaldúa, Rosco como le decían sus allegados, fue encontrada muerta el viernes 10 de mayo pasado, con sus manos atadas a la espalda con una especie de cable, con una mordaza que se habría logrado sacar de la boca y colgaba de su cuello. Estaba recostada sobre el piso, debajo de una galería y dentro de la precaria vivienda había claros signos de que se había tratado de un robo. Estaba todo revuelto. El crimen ocurrido en su pequeño campo ubicado en inmediaciones del arroyo El Perico, en el camino a Sagastume, conmovió a los vecinos de la zona, que se movilizaron en reclamo de justicia.

La fiscal a cargo de la causa, Martina Cedrés, dispuso la detención de dos personas que podrían estar vinculadas. Se trató de una mujer y un hombre, con domicilio en Holt Ibicuy, quienes tendrían una relación sentimental. Fue por un supuesto delito de falso testimonio.
En tanto, ya hay una persona que fue identificada en torno a la investigación por el crimen. El sábado por la tarde se realizó un allanamiento en Ceibas, donde se identificó a un hombre que sería un sobrino "del corazón" de la mujer, que tenía contacto asiduo con ella. Si bien este hombre no quedó detenido, se realizaron secuestros en el domicilio, entre ellos el teléfono celular, que serán peritados por expertos en busca de indicios.
La hipótesis del robo
Basaldúa tenía un pasar muy humilde y eso se reflejaba en su forma de vida y en la vivienda que habitaba, pero se habría confirmado que en diciembre había realizado una venta de animales que le habría originado un ingreso económico muy importante y del cual no se pudo encontrar nada en el domicilio.
El lugar es un campo pequeño ubicado en inmediaciones del arroyo El Perico, en el camino a Sagastume, en Villa Paranacito. Vivía sola, en una casa antigua de un campo de no grandes dimensiones, sin hijos ni familiares cercanos. Fue encontrada maniatada y con una mordaza que tenía en el cuello, recostada sobre el piso, debajo de una galería y dentro de la vivienda había claros signos de que se trató de un robo, porque estaba todo dado vueltas.