REDACCIÓN ELONCE
A los 19 años, Román Kroh se abre camino en el automovilismo argentino mientras enfrenta el mayor obstáculo de la disciplina: el financiamiento. Su historia refleja esfuerzo, talento y una meta clara.
El automovilismo argentino sigue siendo una cantera de talentos jóvenes que sueñan con dar el salto a categorías mayores, y uno de esos nombres es Román Kroh, piloto de 19 años oriundo de Gualeguaychú. Su presente en la Fórmula 4 Entrerriana lo posiciona como una de las promesas emergentes, aunque su crecimiento deportivo convive con una realidad conocida: la dificultad económica para avanzar en la disciplina.
En diálogo con el programa El Once Deportivo, que se emite por Elonce Radio & Streaming FM 98.7, Román Kroh relató cómo estuvo muy cerca de concretar una oportunidad en la Fórmula 2 Argentina, una categoría clave en la escalera hacia el profesionalismo. Sin embargo, el factor económico fue determinante. “Según me dijeron, englobando todo lo que es el equipo y el alquiler del auto e inscripción, son alrededor de siete u ocho millones de pesos lo que vale con traslado, con estadía y todo”, explicó.
La cifra, elevada para cualquier joven piloto sin respaldo estructural, refleja una de las principales barreras del automovilismo. Aun así, Kroh destaca que haber sido considerado ya es un paso importante en su carrera: una señal de que su rendimiento en pista no pasa desapercibido.
El desafío de competir sin recursos
Lejos de rendirse, Román Kroh intentó reunir el presupuesto necesario mediante distintas estrategias. Su entorno familiar jugó un papel clave, no solo en el acompañamiento emocional, sino también en la búsqueda de soluciones concretas. “Lo primero que hice fue decírselo a mis viejos, que son los principales sponsors que tengo”, contó con sinceridad.
Además, recurrió a herramientas actuales como las redes sociales para amplificar su mensaje. “Soy bastante cuadrado para eso, así que sin la ayuda de mi hermana no lo hubiera hecho”, confesó, al referirse a la producción de un video para captar la atención de posibles patrocinadores.
A pesar del esfuerzo, el objetivo no pudo concretarse en esta ocasión. “Por desgracia, no pude llegar a juntar la el dinero necesario”, reconoció. Sin embargo, mantiene una mirada optimista sobre el futuro: la experiencia le permitió visibilizar su proyecto y generar contactos que podrían abrirle puertas más adelante.
De campeón en karting a protagonista en Fórmula 4
El camino de Román Kroh en el automovilismo comenzó recientemente, pero con pasos firmes. En 2024 dio el salto desde el karting —donde fue campeón— hacia la Fórmula 4 Entrerriana, tras destacarse en una prueba organizada en el autódromo de Concepción del Uruguay. “Justo en la prueba se da que me fue bastante bien, me pude adaptar rápido al auto y creo que fui el más rápido de todos los chicos que estábamos ahí”, recordó.
Esa actuación le abrió la puerta para adquirir su propio monoplaza, aunque en condiciones muy particulares. “Me lo dieron a pagar porque claramente no tengo los recursos necesarios para afrontar un auto así, sin preparación previa”, explicó.
Desde entonces, su desarrollo deportivo está profundamente ligado al esfuerzo familiar. Junto a su padre, mecánico, trabajan en el mantenimiento del auto en un taller propio. “Con mi viejo, que es mecánico, y yo que también vivo adentro del taller y trabajo ahí. Me gusta andar entre los fierros”, describió, dejando en claro su vínculo con el mundo motor más allá de la pista.
Entrenamiento, circuitos y objetivos
El presente competitivo de Román Kroh en la Fórmula 4 Entrerriana implica exigencias tanto físicas como técnicas. La categoría, caracterizada por la ausencia de ayudas electrónicas, demanda preparación constante. “El Fórmula es bastante físico, no tiene dirección hidráulica, no tiene ningún sistema electrónico ni de ese estilo que te ayude a manejar”, detalló.
Para afrontar este desafío, el piloto se entrena regularmente: gimnasio, ciclismo y prácticas en simulador forman parte de su rutina. Sobre esta herramienta, explicó: “Hay muchos pilotos profesionales que lo usan y trato de aprenderme las variantes que hay cada semana ahí para correr y mantenerme activo”.
En cuanto a los circuitos, destacó su preferencia por Concordia: “El de Concordia es el circuito que por ahora más me viene gustando por los cambios de altura que tiene y y demás”.
Una meta clara: vivir del automovilismo
Más allá de las dificultades, Román Kroh tiene en claro su objetivo a largo plazo. No se limita a una categoría específica, sino que apunta a consolidarse como piloto profesional en cualquier ámbito del automovilismo. “Creo que lo que más quiero en este momento es poder dedicarme a ser piloto profesional y poder vivir de eso”, afirmó.
Incluso amplía su visión con una mentalidad abierta: “No me interesa mucho la categoría. A mí me gusta manejar, si podría correr en camiones, correría en camiones”. Su pasión por la conducción se impone por sobre cualquier etiqueta.
En esa construcción de identidad deportiva, también aparecen sus referentes. A nivel nacional, señaló que es Guillermo Ortelli, mientras que en el plano internacional destacó a Ayrton Senna como una figura inspiradora por sus valores y personalidad.