Tomás Etcheverry campeón del Río Open. La frase ya es parte de la historia grande del tenis argentino. El platense se consagró en el ATP 500 de Río de Janeiro tras derrotar al chileno Alejandro Tabilo por 3-6, 7-6 (3) y 6-4, en una final vibrante que coronó una jornada maratónica de más de seis horas en cancha.
El título representa el primero en la carrera profesional de Etcheverry y llega nada menos que en el torneo más importante de la gira sudamericana sobre polvo de ladrillo: el Río Open. Además, la conquista le permitirá escalar 18 posiciones en el ranking mundial y ubicarse desde este lunes en el puesto 33°, muy cerca de su mejor registro histórico (27° en febrero de 2024).
La jornada fue extenuante. Antes de disputar la final, el argentino debió completar la semifinal ante el checo Vít Kopriva, un encuentro interrumpido por la lluvia que finalmente ganó por 4-6, 7-6 (2) y 7-6 (4). Entre ambos compromisos, el bonaerense acumuló más de seis horas de competencia en un mismo día.
Una final cambiante y de alto voltaje
El comienzo del partido decisivo mostró a un Etcheverry agresivo, que quebró en el primer game. Sin embargo, Tabilo reaccionó rápidamente y encadenó cuatro juegos consecutivos para encaminar el set inicial, que terminó cerrando por 6-3. El chileno se mostró más sólido con el servicio y capitalizó los errores no forzados del argentino.
En el segundo parcial, el desarrollo volvió a inclinarse en favor de Tabilo cuando logró un quiebre temprano. Pero allí emergió el carácter del platense. Aprovechó una oportunidad en el sexto game para recuperar el break y nivelar el marcador 3-3, en un momento clave desde lo anímico.
El tie break fue decisivo. En su tercer desempate del día, Etcheverry mostró temple y precisión para imponerse 7-3 y forzar un tercer set. La confianza comenzó a cambiar de lado, mientras el desgaste físico empezaba a sentirse en ambos protagonistas.
Carácter, remontada y desahogo
En el capítulo final, el argentino consiguió el quiebre en el tercer juego y defendió esa ventaja con determinación hasta el cierre. Con su servicio como estandarte y una mentalidad firme, selló el 6-4 que le permitió levantar el trofeo y escribir el capítulo más importante de su carrera.
El triunfo no solo cortó una racha de tres finales perdidas, sino que confirmó su crecimiento en el circuito ATP. En un contexto adverso, tras horas de competencia y con un set en contra, supo revertir la historia con personalidad.
Tras el encuentro, la emoción fue total. “Es un sueño hecho realidad. Hace mucho buscaba mi primer título. Venía trabajando muy duro con mi equipo. No lo puedo creer todavía”, expresó el campeón. Y agregó: “Es el día más feliz de mi vida. Di el 100%. Era la final, el partido más importante. Por suerte, me pude llevar el premio de mi primer título. Había perdido tres finales antes”.