REDACCIÓN ELONCE
Dos estudiantes de séptimo año del Instituto Privado de Educación Técnica "Juan XXIII" de Paraná desarrollaron un simulador médico de bajo costo para prácticas de RCP, un proyecto que integró un monitor multiparamétrico, simulaciones de desfibrilación y un sistema para entrenamiento en reanimación cardiopulmonar. El trabajo fue presentado como proyecto final de la tecnicatura en Electrónica y demandó una inversión aproximada de 250.000 pesos, financiada por las familias de los alumnos.
Brian Ramos y Franco Banini explicaron a Elonce que el objetivo fue reunir distintos equipos utilizados en medicina en un solo dispositivo destinado a estudiantes, docentes y profesionales que necesiten realizar prácticas de simulación. Según indicaron, el costo fue considerablemente inferior al de un equipo profesional, ya que únicamente el monitor comercial supera los dos millones de pesos y requiere módulos adicionales.
Los alumnos aclararon durante su presentación en Nunca Es Tarde que el dispositivo no estaba homologado para uso clínico y que fue diseñado exclusivamente para entrenamiento y simulación. Sin embargo, señalaron que el desarrollo permitió demostrar que era posible construir una herramienta funcional utilizando componentes accesibles y reciclados.
Un proyecto surgido en la escuela
El profesor Fabricio Taborda explicó a Elonce que el trabajo formó parte de la asignatura Laboratorio III, correspondiente al proyecto final de la especialidad Electrónica. "Ellos presentan su idea y, si es viable, desarrollamos el proyecto", indicó el docente al describir la metodología utilizada para seleccionar los trabajos finales.
También señaló que uno de los principales desafíos fue el financiamiento. Según explicó, el desarrollo fue sostenido por las familias de los estudiantes, quienes aportaron los recursos necesarios para adquirir materiales y componentes electrónicos.
Simulación de monitoreo y reanimación
El sistema incorporó un monitor capaz de representar parámetros fisiológicos, un oxímetro, un sensor de temperatura y un módulo para entrenamiento en reanimación cardiopulmonar.
Los estudiantes adaptaron un maniquí comercial -al que le colocaron la chomba del Instituto) mediante la incorporación de sensores que registraban la profundidad y el ritmo de las compresiones torácicas. Esa información era procesada por el software y mostrada en pantalla, donde también se indicaba si la técnica aplicada era correcta. Al finalizar cada práctica, el sistema generaba un porcentaje de desempeño y almacenaba un historial de las maniobras realizadas.
Además, el simulador incluía un módulo destinado al entrenamiento con desfibrilador externo automático (DEA), que guiaba paso a paso el procedimiento mediante instrucciones visuales, con el propósito de facilitar el aprendizaje de quienes practicaban la técnica.
Una idea nacida de una experiencia personal
Franco contó que la iniciativa surgió después de una cirugía de columna que atravesó años atrás, período durante el cual permaneció en contacto con distintos equipos médicos.
"Se me surgió la idea de por qué no hacer el aparato que me estuvo acompañando gran parte de la recuperación", relató al explicar el origen del proyecto.
A partir de esa propuesta convocó a su compañero para desarrollar el dispositivo como trabajo final de la escuela técnica. Durante el proceso incorporaron herramientas de inteligencia artificial para asistir la programación del software, desarrollado en lenguaje Python.
Según explicaron, esa tecnología permitió reducir considerablemente los tiempos de desarrollo. "Un programa que puede tardar seis meses en desarrollarse tal vez en tres o cuatro semanas está listo", sostuvo el profesor Taborda al referirse al aporte de estas herramientas en proyectos educativos de programación.
Componentes reciclados y código abierto
Los alumnos explicaron a Elonce que gran parte de la estructura fue construida reutilizando distintos elementos. El monitor fue reciclado y adaptado para alojar una computadora compacta, mientras que varias piezas fueron fabricadas mediante impresión 3D.
También detallaron que el software fue desarrollado con código abierto, lo que permitía modificar parámetros médicos en caso de ser necesario para futuras aplicaciones educativas.
Además, el sistema podía almacenar registros fisiológicos y trabajar con bases de datos abiertas como PhysioNet, utilizada por instituciones médicas para compartir señales clínicas destinadas al estudio y la investigación. Esa información permitía recrear distintos escenarios de entrenamiento para estudiantes de medicina y otras disciplinas vinculadas con la salud.
Un proyecto con proyección
Los estudiantes señalaron que el desarrollo representó un primer prototipo y que aspiraban a continuar perfeccionándolo durante sus estudios universitarios, orientados hacia la Bioingeniería.
El profesor destacó que el proyecto permitió integrar conocimientos adquiridos durante la formación técnica con herramientas actuales de programación y aplicaciones relacionadas con el ámbito sanitario.
Los alumnos coincidieron en que la institución les brindó el espacio para transformar una idea en un desarrollo concreto y remarcaron que el trabajo constituyó el resultado del aprendizaje obtenido a lo largo de toda la carrera técnica.