REDACCIÓN ELONCE
El robo de ladrillos del merendero Boina de Vasco, en barrio Anacleto Medina, de Paraná, generó preocupación entre los responsables del espacio comunitario, luego de que este jueves descubrieran que desconocidos habían comenzado a desarmar progresivamente el tapial que rodea el salón de usos múltiples. El lugar continuó funcionando con normalidad y recibió a los chicos, pero sus referentes advirtieron sobre los riesgos que quedaron expuestos.
Al ingresar al predio observaron que faltaban numerosos ladrillos del cerramiento, tanto sobre el sector de calle Juan Vives como en inmediaciones de la plaza. Según explicaron, quienes realizaron la sustracción no retiraron todo de una vez, sino que aparentemente fueron llevándose pequeñas cantidades en diferentes oportunidades.
“Están desde a poco desarmando todo el cerco lindante, lo que es el tapial, se están llevando de a 10 a 20 ladrillos, poniendo en riesgo no solamente la parte estructural de las rejas, sino también que puedan ingresar, hacer más daño de lo que se está haciendo”, relató uno de los referentes del espacio.
El temor por la seguridad de quienes concurren
El muro constituye una de las principales barreras de protección del salón donde funciona el merendero. En el interior permanecen herramientas, computadoras y otros elementos utilizados para las actividades comunitarias. Sus responsables recordaron, además, que anteriormente ya se había registrado un intento de ingreso al inmueble.
“Nos preocupa un montón, ya que es un riesgo porque es el único cinturón de seguridad que tiene el salón y adentro estamos funcionando nosotros donde tenemos herramienta, tenemos PC, tenemos un montón de otras cosas”, explicaron. La inquietud se profundizó porque el espacio está ubicado prácticamente junto a una dependencia policial y, pese a esa cercanía, hasta el momento no surgieron testigos del hecho.
Los responsables realizaron la correspondiente denuncia y comunicaron la situación a las autoridades vinculadas al inmueble, ya que utilizan el edificio en calidad de préstamo. Ahora esperan que algún vecino pueda aportar información que permita determinar quiénes retiraron los ladrillos. “Este es un lugar que no es nuestro, sino que es para toda la comunidad”, remarcaron.
“Pedimos a los vecinos que nos puedan ayudar a cuidar”
Más allá de la posibilidad de nuevos robos, los integrantes del merendero hicieron especial hincapié en el peligro estructural. Al desaparecer parte de los ladrillos que sostenían el cerramiento, señalaron que algunos sectores de las rejas quedaron debilitados y podrían representar un riesgo para quienes circulan por allí.
“Puede pasar alguien y esas rejas ahora están debilitadas porque al faltar ladrillo se pueden caer en cualquier momento a la gente”, advirtieron. Frente a esa situación, realizaron un llamado a quienes viven en la zona: “Pedimos a los vecinos que nos puedan ayudar a cuidar, y cuidarnos entre todos”.
Pese al episodio, las puertas del merendero permanecieron abiertas este jueves y las actividades siguieron adelante. Los niños concurrieron y recibieron la asistencia habitual. Sin embargo, la preocupación acompañó toda la jornada. “Nos preocupa mucho porque aparte estamos todos adentro, no vaya a ser cosa que estemos adentro y aparezca cualquiera adentro y nos amenace”, expresaron.
El merendero siguió abierto y pidieron cámaras
El espacio cumple una función social cotidiana para numerosas familias del sector. Allí los chicos reciben alimentos y participan de diferentes propuestas. “Acá se le da todo, se le da la merienda, se le da el almuerzo”, señalaron sus referentes al dimensionar la importancia que adquirió el salón para la comunidad.
Los responsables destacaron que habían trabajado para recuperar las instalaciones y mantenerlas en condiciones. También indicaron que anteriormente sufrieron robos y que debieron afrontar con recursos propios la instalación de cámaras dentro del edificio. Ahora, ante la vulnerabilidad del perímetro, reclamaron reforzar la prevención.
“Quería hacer un llamado solidario, si se puede llamar decirle, al municipio solicitando que si nos pueden colocar algunas cámaras, un poco más de seguridad para que vean que este lugar en sí se está utilizando, están en buenas condiciones, nosotros lo hemos recuperado”, expresaron.
Finalmente, insistieron en que el objetivo es preservar un espacio abierto al barrio y sostener el trabajo comunitario. “Tratamos de que toda la comunidad de Anacleto Medina se involucre en estos momentos tan difíciles, de llamar a lo que es lo comunitario, trabajar en conjunto. Así que pedimos por favor si la municipalidad podría colaborarnos con algunas cámaras de seguridad”, concluyeron.