Sociedad Resuelven el misterio

Relacionan los "cráteres del fin del mundo" con el Triángulo de las Bermudas

Los expertos, que analizaron el cráter más grande hallado en Siberia, señalaron que se deberían a explosiones de gas subterráneo y relacionan el origen de estos agujeros con el mítico Triángulo de las Bermudas.

10 de Octubre de 2014

Los enormes agujeros descubiertos en Siberia en el mes de julio, se deberían a explosiones de gas subterráneo, según el último análisis de los científicos que realizaron un trabajo de campo en el cráter más grande detectado en Yamal.

Según los estudios realizados, los expertos concluyeron que estos agujeros se formaron producto de explosiones de hidratos de gas, que existen en las regiones como el norte de Siberia, aunque también se encuentran bajo los océanos de algunas partes del mundo.

Igor Eltcova, director del Instituto de Geología del Petróleo y Geofísica de la Academia de las Ciencias Trofimuk (IPGG-SB RAS), señala que para la compleja formación de estos cráteres, se conjugaron un par de variables. Por ejemplo, que la zona se encuentra en la intersección de fallas tectónicas, y las altas temperaturas registradas en verano, que derivaron en una enorme liberación de hidratos de gas, formando estos agujeros.

Los hidratos de gas existen tanto en la capa profunda, como en la parte cercana a la superficie, aseguran los científicos.

Los científicos, además, señalan que este fenómeno estaría emparentado con la zona llamada "Triángulo de las Bermudas", región del Atlántico donde han desaparecido buques y aviones y que ha sido altamente estudiada.

"Esta teoría es la misma que explica el misterioso Triángulo de las Bermudas", afirma Eltcova.

Pues, "cuando los hidratos de gas se descomponen activamente, el hielo de metano se convierte en gas. Este proceso sucede en forma de avalancha, como una reacción nuclear, y así empiezan a emanar grandes cantidades del metano".

Así, estas emanaciones podrían hacer hervir los océanos, generando que los barcos se hundan. O, provocar turbulencias en la atmósfera saturada de metano, haciendo caer a los aviones, afirman.