Sociedad Consecuencias de las lluvias persistentes

Producción ganadera: el barro, el frío y la humedad provocaron pérdidas y enfermedades

La producción ganadera sintió el impacto de varios días consecutivos de lluvia, humedad y bajas temperaturas. Mariano Ferreira, veterinario del INTA Paraná, explicó a Elonce las consecuencias sobre tambos, bovinos y ovinos y qué medidas deberían tomar los productores.

20 de Agosto de 2026
Producción ganadeera. Elonce.

REDACCIÓN ELONCE

La producción ganadera resultó afectada por la sucesión de jornadas con lluvias, bajas temperaturas, viento, humedad y escasa presencia del sol en Entre Ríos. Mariano Ferreira, médico veterinario del INTA Paraná, explicó a Elonce que el impacto alcanzó tanto al rendimiento productivo como a la salud y el bienestar de los animales criados a campo.

 

El especialista sostuvo en Moviendo el Avispero, por Elonce Radio & Stream FM 98.7, que la extensión del período de mal tiempo fue uno de los factores determinantes. “En general, las producciones que son al aire libre con estos días prolongados nublados, con lluvia, frío y el viento, han traído aparejado muchas dificultades, ya sean productivas, de salud, etcétera”, explicó.

 

Ferreira indicó que los animales deben recurrir a sus propias reservas para mantener la temperatura corporal frente al frío y la humedad. El inconveniente aparece cuando estas condiciones se prolongan durante varios días, debido a que esas reservas empiezan a disminuir y se generan consecuencias sanitarias y productivas.

 

 

Mastitis y pietín en los tambos

 

Los establecimientos lecheros estuvieron entre las explotaciones más afectadas. El barro permanente representa un inconveniente sanitario para las vacas, especialmente después de cada ordeñe.

 

“En los tambos, por ejemplo, tantos días de barro causa mastitis, causa pietín, disminuye la producción por este tipo de cosas”, explicó Ferreira. En el caso de la mastitis, precisó que después del ordeñe los animales pueden echarse sobre superficies embarradas cuando los pezones todavía se encuentran expuestos a posibles contaminaciones.

 

Estas patologías obligan además a incrementar tratamientos y tareas de manejo. A la situación sanitaria se sumó otro problema: las praderas dejaron de desarrollarse con normalidad debido a la falta de sol y al exceso de agua.

 

 

Menos pastoreo y más reservas

 

Ante el barro acumulado, muchos productores evitaron enviar los animales a determinadas parcelas para impedir que el pisoteo dañara las pasturas. Eso obligó a recurrir con mayor intensidad a alimentos almacenados.

 

“No mandan a las vacas a las praderas porque las rompen pisoteándolas”, indicó el veterinario. Como consecuencia, aumentó el consumo de rollos, fardos y otras reservas destinadas originalmente a afrontar el invierno.

 

La situación también impactó sobre las ovejas, en momentos en que numerosos establecimientos atravesaban el período de nacimientos. Los corderos recién nacidos poseen escasas reservas energéticas para soportar jornadas consecutivas de frío y lluvia.

 

 

Riesgo para los corderos recién nacidos

 

“Esos corderitos que nacen con tantos días de lluvia, tienen pocas reservas energéticas para aguantar determinadas inclemencias climáticas y se ve mucha mortandad de animales, de corderos al nacimiento con estas condiciones”, señaló Ferreira.

 

El especialista sostuvo que varios inviernos con condiciones menos severas hicieron que algunos establecimientos dejaran de priorizar la construcción o mantenimiento de refugios. Por eso, este episodio volvió a instalar la necesidad de contar con lugares protegidos.

 

Para los ovinos, recomendó generar reparos frente a los vientos predominantes. “Las ovejas hay que armarles reparos, reparos al sureste, que son los vientos predominantes para evitar pérdida de corderos”, explicó.

 

 

Estrés y disminución de la producción

 

Los efectos no fueron solamente sanitarios. El especialista confirmó que la permanencia en el barro, el frío y las dificultades para descansar normalmente elevaron los niveles de estrés de los animales.

 

“Todas estas condiciones aumentan el estrés, aumentan el cortisol en sangre y todo eso se traduce en pérdidas, ya sea productivas, de animales”, indicó. Además, destacó que actualmente el bienestar animal es un componente directamente relacionado con los resultados económicos de los establecimientos.

 

 

En las vacas lecheras, la normalización productiva no es inmediata una vez que mejora el tiempo. “Se recuperan, pero le va a llevar tiempo”, explicó. Como estimación general, señaló: “Yo calculo que en dos semanas los animales están normales”.

 

Cómo prepararse para nuevas lluvias

 

De cara a los próximos meses, Ferreira recomendó prever estructuras y reservas para enfrentar nuevos eventos de precipitaciones abundantes. Entre otras medidas, sugirió construir sitios secos y elevados para que los ovinos puedan descansar.

 

 

También aconsejó disponer de una reserva alimenticia superior a la habitual. “Hay que stockearse de alimentos por las dudas, no tanto, pero sí tener para aguantar un tiempo”, planteó.

 

Ferreira remarcó que un invierno persistentemente lluvioso representa uno de los escenarios más complejos para los sistemas a campo. “Los inviernos llovedores son temibles para las producciones porque le impactan directamente a los animales”, concluyó. De esta manera, la mejora meteorológica permitirá comenzar a recuperar las condiciones de los establecimientos, aunque algunas consecuencias productivas podrían continuar durante las próximas semanas.

 

MOVIENDO EL AVISPERO - ELONCE Radio & Stream FM 98.7 - 20/08/2026
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