Economía

El sector automotor advierte sobre la garantía de autos importados por particulares

El Gobierno habilitó un trámite más ágil para patentar vehículos nuevos, pero fabricantes e importadores advirtieron por menores exigencias técnicas, costos desiguales y riesgos para consumidores.

23 de Enero de 2026
Simplificación para patentar autos 0 km

El Gobierno Nacional simplificó el trámite que permite patentar un autos importados 0km por medio de la emisión de un Certificado de Seguridad Vial (CSV) a cargo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), y evitar el recorrido formal que hacen las fábricas y los importadores oficiales. Pero la medida genera preocupación en el sector industrial argentino.

 

Los equipos técnicos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), mantuvieron una reunión, tras la cual manifestaron la posición del sector industrial al respecto.

 

“Adefa no presenta objeciones a la medida, siempre y cuando se cumpla con las leyes locales y se respeten las mismas condiciones técnicas y de costos de homologación exigidas a los demás actores como son las terminales e importadores oficiales”, indicaron desde la entidad.

 

En tal sentido, expresaron que los equipos técnicos “evaluaron la medida y observaron que los requisitos actuales —particularmente en seguridad y emisiones— serían menores a los que deben cumplir terminales e importadores al homologar un vehículo para comercializarlo en el país, Licencia de Configuración de Modelo (LCM) y Licencia de Configuración Ambiental (LCA)”.

Esta inquietud se amplía cuando se evalúa el costo que debe asumir una fábrica o importador para obtener las licencias mencionadas. “Esta diferencia se replica en los costos: el monto de $100.000 fijado para el informe técnico resulta exiguo frente a la elevada inversión en ensayos, crash tests y calibraciones que la industria realiza durante procesos que superan los 12 meses”, recalcaron.

 

Lo que señala la asociación que nuclea a los fabricantes como una preocupación y no tanto como un perjuicio para sus asociados es que “el consumidor debe informarse y saber sobre los riesgos de adquirir vehículos no comercializados oficialmente en el país: al no estar homologados por una terminal o importador, carecen de garantía y de soporte de postventa (repuestos y servicio) para ese modelo o versión”.

 

Adefa no menciona qué sucede con los importadores eventuales, no oficiales y conocidos en el sector como “bolseros”, que podrían adquirir vehículos en el exterior que no cuenten con las certificaciones internacionales requeridas por la Ley Nacional de Tránsito 24.449 para circular en Argentina. Estos importadores podrían optar por obtener entonces un Certificado de Seguridad Vial y habilitar esos autos a un costo reducido: $100.000 por el primer vehículo y $500.000 por cada unidad adicional similar que traigan al país, indica Infobae.

 

La opinión de los importadores

La otra entidad que nuclea empresarios del sector automotor es la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA), donde están inscriptos los importadores de autos con licencia oficial de las marcas internacionales que no producen en Argentina.

 

Ernesto Cavicchioli, presidente del organismo e importador oficial de Hyundai en Argentina comentó que “nosotros tampoco estamos en desacuerdo con que cada uno se pueda traer su auto. Pero sí es cierto que hay una diferencia de costos, una homologación de $100.000 para traer un auto y replicarla para otras unidades, contra una homologación que es engorrosa y cuesta USD 10.000. Pareciera que ahora no es necesario homologar los autos”.

 

Sin embargo, hay otras cuestiones técnicas que Cavicchioli plantea que deben tomarse con cuidado. “Es imposible verificar en un taller de RTO si un auto es Euro 5 (lo que exige la LCA). Necesitas un laboratorio, reactivos, es un test complejo que las plantas de RTO no tienen”, explicó.

“Nosotros importamos autos para el mercado argentino, que cumplen con las normas de seguridad activa y pasiva y también con las normas de emisiones. Si alguien trae un auto con una norma menor, va a contaminar más, pero si trae un auto hecho para una norma mayor corre riesgo que se rompa. Y como los bolseros o los particulares no suelen traer repuestos, ese auto si se rompe no tendrá ni la garantía del importador oficial ni tampoco repuestos”, dijo Cavicchioli.

 

Otro dato para tomar en consideración es la cobertura de seguro para esos autos. Las compañías aseguradoras difícilmente tomen un vehículo que no tiene repuestos en mercado. Pero aún si lo hacen, la póliza tendría un costo muy elevado. Cualquier siniestro implicaría importar partes, y el flete puede resultar muy caro según el tamaño del repuesto. También el pago por destrucción total sería muy costoso, dependiendo del segmento y el precio de la unidad.

 

Por último, el presidente de CIDOA mencionó la trazabilidad de los autos que se importan como una información clave para evitar sorpresas o disgustos posteriores a los compradores.

 

“Cuando vos le compras a una fábrica, el auto va de la fábrica al distribuidor, y del distribuidor al cliente. Tenés asegurado el camino que hizo el auto, y también el precio CIF al que fue vendido (que incluye flete y seguro). Cuando vos ponés un auto directamente en el puerto de Buenos Aires, vos no sabés qué camino hizo el auto, si es inundado, si tuvo granizo, si es un saldo que quedó parado 5 años en alguna playa, qué tránsito hizo en el medio, el estado de la unidad, si tiene todas las piezas, si los airbag le funcionan, y así muchas otras cosas que pueden surgir”, concluyó.

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