REDACCIÓN ELONCE
Paraná celebra 200 años como ciudad este miércoles 26 de agosto y, en el marco del bicentenario de aquella declaración de 1826, el periodista y escritor Jorge Riani repasó en diálogo con Elonce algunos de los acontecimientos que construyeron la identidad de la capital entrerriana. Desde el papel de un joven Justo José de Urquiza hasta la Escuela Normal, la Confederación Argentina y el Túnel Subfluvial, propuso recorrer una historia atravesada por grandes transformaciones.
Riani explicó que Paraná tiene una particularidad: no cuenta con un acta fundacional que establezca un único momento de nacimiento. Por ese motivo, a lo largo del tiempo fueron adquiriendo relevancia distintas fechas vinculadas con su reconocimiento institucional. Una de ellas es el 25 de junio de 1813, cuando fue elevada a la categoría de villa, y otra es el 26 de agosto de 1826, cuando adquirió el rango de ciudad.
“En Paraná tenemos esa cosa muy interesante, esa falta de lo que sería un acta de nacimiento, buscamos desesperadamente fechas y muchas veces esas fechas se centran en eventos que vinieron muchísimo tiempo después cuando ya Paraná existía hace muchísimo tiempo”, explicó. En ese sentido, señaló que el 26 de agosto cobra especial protagonismo en 2026 por cumplirse exactamente dos siglos de aquella declaración.
El papel de un joven Justo José de Urquiza
Uno de los protagonistas de aquel acontecimiento fue Justo José de Urquiza, quien por entonces tenía apenas 25 años y comenzaba su trayectoria política. Riani recordó que el dirigente presentó el proyecto legislativo mediante el cual Paraná obtuvo el rango de ciudad, al igual que Concepción del Uruguay.
“Justo José de Urquiza nació en 1801 y en 1826, cuando tenía 25 años, recién estaba empezando su carrera política, es decir, no había sido gobernador, estaba construyendo poder”, explicó.
El periodista contextualizó que aquellos años estuvieron caracterizados por una fuerte inestabilidad política e institucional. “La historiografía incluso habla de la época de la anarquía”, señaló, al referirse a un período atravesado por cambios de gobiernos y disputas políticas. Al mismo tiempo, destacó que Entre Ríos comenzaba a construir una marcada tradición federal y llegó a proyectarse como República. "Había convicciones, pero no había una práctica institucional sólida y entonces, por eso, la historiografía habla anarquía", analizó.
“Urquiza empieza a fluir en la política y a partir de otros casos este similares es cuando los liderazgos fuertes contribuyen a esa regularidad, a esa estabilidad, que en ese momento -en la segunda década del siglo XIX- costaba mucho encontrarnos”, comparó.
La educación como uno de los grandes hitos
Al recorrer los acontecimientos posteriores, Riani ubicó a la educación pública entre los principales aportes realizados desde Paraná. En particular, resaltó la decisión del entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento de fundar en Paraná la primera Escuela Normal del país.
“A mí me parece que uno de los más grandes y no el más significativo ha sido la instalación de la Escuela Normal”, afirmó. La institución tuvo como objetivo la formación de maestros en momentos en que la educación pública comenzaba a consolidarse como una política central del Estado argentino. "Fue una política extraordinaria que nace de Paraná y que ilumina todo el continente", expuso.
Riani también recordó que Entre Ríos ya contaba con una tradición educativa impulsada por Urquiza a través del Colegio del Uruguay, caracterizado por una enseñanza laica, gratuita y vinculada con las ciencias. Posteriormente, desde Paraná, la Escuela Normal profundizó esa impronta, a la que se sumó la Escuela Normal Rural Alberdi, vinculada a la figura de Manuel Pacífico Antequeda.
“Paraná fue construida por muchas personas”
El periodista puso el foco además en quienes llegaron desde otros lugares y dejaron una huella profunda en la ciudad. Al mencionar figuras como Sarmiento y Antequeda, destacó que la identidad paranaense también se construyó con los aportes de quienes no habían nacido en la capital entrerriana.
“Paraná tiene mucho que ver y fue construida por muchas otras personas que no eran de la ciudad”, sostuvo. A partir de esa característica, propuso una definición más amplia sobre la pertenencia: “Ser paranaense es haber nacido en Paraná, pero también muchas veces no haber nacido en Paraná, es haber hecho algo en Paraná”.
Consultado sobre cómo definiría históricamente a la ciudad, Riani eligió un término particular. “Me parece que fue una ciudad, en el mejor de los sentidos de las palabras que podemos decir nosotros, atrevida”, afirmó.
De capital de la Confederación al patrimonio arquitectónico
Entre los ejemplos que fundamentaron esa definición, mencionó el período en el que Paraná se convirtió en capital de la Confederación Argentina. “Se permitió, aún siendo en medio de la insularidad, ser capital de un incipiente país, que es nada más ni nada menos que el país de la organización, el país de la Constitución”, destacó.
Para Riani, la ciudad se convirtió entonces en una especie de “laboratorio político” de la organización nacional. Ese pasado quedó reflejado no solamente en su historia institucional, sino también en diferentes construcciones y espacios que forman parte de su patrimonio.
En ese recorrido mencionó la impronta arquitectónica de Santos Quintín Domínguez y Benguria y puso como ejemplo al Teatro 3 de Febrero, cuya historia se remontó a los años posteriores a la Batalla de Caseros y al período de la Confederación. Según destacó, las distintas etapas políticas, económicas y sociales quedaron expresadas en la arquitectura de Paraná.
El Túnel Subfluvial y el fin de la insularidad
Ya en el siglo XX, Riani identificó otro momento decisivo: la inauguración del Túnel Subfluvial en 1969. Para el periodista, la conexión física con Santa Fe transformó definitivamente la relación de Entre Ríos con el resto del territorio nacional.
“A mí me parece que haber roto con la insularidad en 1969 es un hito”, expresó. Y trazó una comparación con otro acontecimiento que marcó aquel año: “Es el año en que el hombre se permitió llegar a la Luna. Bueno, nosotros nos permitimos, tuvimos nuestro propio viaje también al espacio, que es cruzar y ser parte del continente”.
Riani resaltó además el enorme desafío técnico y político que significó aquella construcción encarada conjuntamente por Entre Ríos y Santa Fe. La obra también produjo intercambios culturales y sociales debido a la llegada de trabajadores y especialistas extranjeros que participaron del proyecto y establecieron vínculos con Paraná.
Una historia para pensar los próximos años
A 200 años de la declaración como ciudad, Riani consideró que Paraná puede ser entendida a través de esas distintas capas históricas: su protagonismo político, la apuesta por la educación, su arquitectura, la etapa como capital de la Confederación y las grandes obras que modificaron su relación con el territorio.
El periodista también participó como autor del libro dedicado a recorrer los 200 años de historia de Paraná, publicación realizada en el marco del bicentenario y que reúne diferentes miradas sobre la construcción de la identidad local.
El aniversario, de esta manera, permitió recuperar una trayectoria que comenzó mucho antes de la declaración formal de 1826 y que continuó transformándose durante dos siglos. Una ciudad que, como sintetizó Riani, se animó en distintos momentos de su historia a asumir desafíos que excedieron sus propios límites y dejaron una marca en la provincia y el país.