Espectáculos El comediante que no pudo ganarle a su tristeza

Muerte de Robin Williams: Su carrera de 30 años con múltiples recompensas

Saltó a la fama en la televisión pero rápidamente forjó su camino en icónicos papeles para el cine, en una carrera que cruzó varias décadas y que le hizo ganarse el cariño de varias generaciones. <i>Sus más notables papeles y premios</i>.

12 de Agosto de 2014

Hizo reír a varias generaciones con Mrs. Doubtfire, soñar con Dead Poets Society y fue "el genio más genial" en Aladdin, pero Robin Williams siempre arrastró un aire de amargura que de Good Morning Vietnam a Good Will Hunting, con la que ganó el Oscar, dibujó al payaso más triste de Hollywood.

El fallecido actor Christopher Reeve contó una vez que la primera persona que le había hecho reír tras quedar parapléjico al caerse de un caballo había sido Robin Williams.

Habían sido compañeros de estudios de interpretación en la Julliard School y amigos durante toda la vida. Cuando estaba todavía ingresado en el hospital, Williams se hizo pasar por un doctor ruso que quería practicarle una colonoscopia.

Ese era el terreno del actor: la risa para ocultar el llanto y hoy los rumores de suicidio se ciernen de manera terrible sobre la muerte de uno de los grandes cómicos de Hollywood.

Williams, nacido en Chicago en 1951, había combinado desde bien joven un genio irresistible y una verborragia sin igual con una vida personal plagada de debilidades.

Antes de saltar a la interpretación había empezado a estudiar Ciencias Políticas, una inquietud comprometida que nunca le abandonó en sus ácidas comparecencias públicas, como cuando en el Festival de Berlín presentó The Final Cut, uno de sus filmes más oscuros, y disparó una rueda de prensa en la que dijo "no sé qué hacemos buscando armas químicas en Irak cuando sería más fácil mirar en los albaranes del Pentágono".

Y antes de llegar a la fama, que se fraguó en la televisión con series como Happy Days y, sobre todo, Mork & Mindy en la segunda mitad de los setenta, ya había coqueteado peligrosamente con la cocaína, que compartió con otro amigo suyo malogrado, John Belushi. "La cocaína es la manera que tiene Dios de decirte que estás ganando demasiado dinero", decía con ironía.

El cine tardó más en darle la bienvenida, pero fue a lo grande con Good Morning Vietnam, de Barry Levinson, que sacó un partido único a su rapidez verbal, a su ingenio y su capacidad para combinar con una gran sonrisa una mirada triste.

También le supuso su primera nominación al Oscar y abrió su mejor época profesional y vital, continuada con Dead Poets Society, de Peter Weir, la película que hará hoy que se levante toda una generación de adolescentes a despedirle al grito de "Oh, capitán, mi capitán", pues en ella encarnó a un heterodoxo profesor que se sale de los temarios y entra en la materia sensible de la vida.

El trío de ases (y de nominaciones al Oscar) se redondeó con The Fisher King, de su ídolo cómico, Terry Gilliam (de los Monty Python), esta vez metido a mágico fabulador.

Disney pensó en él como el único capaz de poner voz al genio de Aladdin, su gigantesco éxito comercial, y su pericia fue tan bárbara que algunos incluso pidieron una cuarta nominación al Óscar por un trabajo de doblaje. Como rezaba la canción que él mismo cantaba en infinitos tonos y voces distintos, no había en el mundo "un genio tan genial".

Y Steven Spielberg pensó en lo contrario: en darle el papel de un Peter Pan hastiado y amargado en su vida real y volviendo a Nunca Jamás para solucionar su insatisfacción. Era Hook y allí reafirmó su conexión con uno de sus públicos más fieles: el infantil.

Mrs. Doubfire, en la que se convirtió en una adorable asistenta británica para estar más tiempo con sus hijos, le reportó un Globo de Oro y desplegó una paleta más amplia de talentos si cabía, hasta convertirla en un gran éxito comercial.

Seguirían otros filmes como Jumanji, Patch Adams (no en vano, sobre la terapia de la risa) o la incomprendida Jack, rareza agridulce de Francis Ford Coppola.

El Oscar llegó finalmente a la cuarta nominación en 1997, la primera como secundario, en un papel tan agridulce como él mismo. El psiquiatra viudo de Good Will Hunting, de Gus Van Sant. y, por primera vez, Robin Williams se quedó casi sin palabras al subir al escenario ante la ovación de toda la profesión. Aunque enseguida se recuperó y empezó a bromear.

Desde entonces, en cambio, nunca volvió a conseguir un gran papel a la altura de su talento, si bien participó en películas notables como Insomnia, del ahora idolatrado Christopher Nolan, y volvió a poner comicidad a éxitos de taquilla como Night at the Museum y su voz a nuevos clásicos de la animación como Happy Feet.

Así, en 2006 volvió a un centro de rehabilitación tras reconocer su alcoholismo y en 2009 sufrió problemas cardíacos. Pero nada parecía indicar que Robin Williams, que seguía más en el corazón del espectador que en la mente de los productores, se iría así sin más.

Se había anunciado una secuela de Mrs. Doubfire, estaba rodando otra entrega de Night at the Museum y disfrutaba de un matrimonio todavía corto pero aparentemente estable con Susan Schneider.

Y es que Williams también tuvo una vida sentimental algo caótica, a la que sobreviven tres hijos de sus dos primeros matrimonios. "La vida solo te da una pequeña chispa de locura. No debes perderla", dijo en una ocasión.

 

<b>Su carrera</b>

Robin Williams fue hallado muerto en su casa a los 63 años, en un aparente suicidio. Saltó a la fama en la televisión pero rápidamente forjó su camino en icónicos papeles para el cine, en una carrera que cruzó varias décadas y que le hizo ganarse el cariño de varias generaciones.

Aquí están algunos de sus más notables papeles y premios.

"La sociedad de los poetas muertos" (1989)

Williams fue nominado para el Óscar y el Globo de Oro por su interpretación de un inspirador profesor que ama la poesía. El film fue nominado al Óscar a la mejor película y ganó el de mejor guión.

"Mrs. Doubtfire" (1993)

En uno de sus papeles más icónicos, Williams se transforma en la anciana señora Euphegenia Doubtfire, una niñera que cuidará de sus hijos. Con este papel ganó un Globo de Oro y el Kids Choice Award. Williams iba a protagonizar una secuela.

"Buenos días, Vietnam" (1987)

La interpretación de Williams como un DJ al servicio de las fuerzas de Estados Unidos en Vietnam, un papel que caía como anillo al dedo para la personalidad del actor, le brindó un Globo de Oro y una nominación al Óscar.

"Patch Adams" (1998)

Por este estudiante de Medicina que decide que el mejor remedio para sus pacientes es el humor, Williams fue nominado de nuevo al Globo de Oro.

"Pescador de ilusiones" (1991)

Como en "Buenos días, Vietnam", un Globo de Oro y una nominación al Óscar por esta interpetación de un vagabundo traumatizado por la pérdida de su esposa que dice venir de la época del rey Arturo.

"En busca del destino" (1997)

Williams ganó su único Óscar (como mejor actor de reparto) por representar al psicólogo de un genio de las matemáticas (Matt Damon).

- Películas infantiles -

"Aladdin" (1992)

 

Williams puso la voz al chiflado genio de la lámpara en este clásico de la factoría Disney, cantando también la icónica "Friend Like Me". Williams ganó un Globo de Oro especial por su trabajo vocal.

"Jumanji" (1995)

 

 

De nuevo, Williams se ganó un hueco en el corazón de una generación de niños con esta película en la que interpreta a un hombre que estuvo atrapado durante años en un juego de mesa con vida propia y donde también actuaba una relativamente desconocida Kirsten Dunst.

Televisión

 

"Mork & Mindy" (1978-1982)

Este papel lo catapultó al estrellato estadounidense. Williams era un extravagante alienígena que aterrizaba en la tierra y vivía con una mujer humana. Este rol le reportó un Globo de Oro en 1979, año en que también fue candidato al Emmy por el mismo papel.

"The Crazy Ones" (2013-2014)

En una de sus más recientes actuaciones, Williams interpreta a un excéntrico jefe en una compañía de publicidad junto a su hija (Sarah Michelle Gellar).