La baja del IVA del huevo del 21% al 10,5% comenzó a ganar impulso en el Congreso de la Nación, donde legisladores de diferentes espacios políticos promovieron iniciativas para reducir la carga tributaria sobre uno de los alimentos de mayor consumo en Argentina.
La intención es incorporar el debate al tratamiento del Presupuesto nacional, con el objetivo de equiparar la alícuota del huevo con la que actualmente pagan otras proteínas animales.
El diputado nacional del PRO Javier Sánchez Wrba trabaja en una propuesta junto con otros integrantes de su bloque y mantiene conversaciones con representantes del oficialismo. La iniciativa retoma un proyecto presentado en 2020 por la exdiputada Alicia Fregonese, que contemplaba la reducción impositiva para huevos frescos, líquidos, deshidratados y fecundados, además de distintos ovoproductos.
“Queremos discutirlo en el marco del tratamiento del presupuesto”, afirmó Sánchez Wrba en declaraciones a La Nación. La propuesta también cuenta con el respaldo de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), que considera que una menor alícuota podría favorecer la formalización de la actividad y reducir las diferencias tributarias con otros alimentos.
Diputados entrerrianos también impulsan la reducción del IVA
En paralelo, los diputados nacionales entrerrianos Guillermo Michel y Marianela Marclay, de Unión por la Patria, presentaron un proyecto que propone reducir al 10,5% el IVA aplicado a los huevos frescos y los ovoproductos. La iniciativa comprende derivados como huevo líquido, yema, albúmina y productos deshidratados.
Los fundamentos de ambas propuestas recuerdan que la reforma tributaria de 2017 estableció una alícuota reducida del 10,5% para las carnes de pollo, conejo, cerdo, camélidos y caprinos, con el propósito de equipararlas al tratamiento impositivo de la carne bovina. Sin embargo, el huevo y sus derivados quedaron excluidos de aquella modificación.
Los legisladores consideran que esa diferencia genera una desigualdad tributaria entre alimentos que cumplen funciones nutricionales similares. También sostienen que la reducción del impuesto permitiría mejorar las condiciones de competencia de la actividad avícola y disminuir los incentivos a comercializar productos fuera de los circuitos formales.
Argentina lidera el consumo mundial de huevos
Uno de los argumentos centrales del proyecto presentado por Michel y Marclay es la importancia del huevo dentro de la alimentación de los argentinos. Según los fundamentos de la iniciativa, que citan el Informe Productivo 2025 de CAPIA, la producción nacional alcanzó los 18.970 millones de huevos durante ese año, lo que representó un incremento del 8,82% respecto de 2024.
El mismo relevamiento indicó que el consumo llegó a 398 huevos por habitante al año, cifra que ubicó a la Argentina como el país con mayor consumo mundial de este alimento, según los datos sectoriales citados por los legisladores.
En ese contexto, los impulsores de la reforma plantearon que mantener una alícuota del 21% representa una diferencia significativa frente a otras fuentes de proteína animal. La propuesta busca modificar ese tratamiento tributario sin alterar las características productivas del sector.
La industria avícola advirtió sobre la competencia desleal
El director ejecutivo de CAPIA, Javier Prida, respaldó la iniciativa y aseguró que la reducción del impuesto resultaría beneficiosa para consumidores y productores, especialmente aquellos que desarrollan sus actividades dentro de los circuitos comerciales registrados.
“El productor que más o menos quiere hacer las cosas bien primero compite con otras proteínas que tienen el 10,5%. Además, puertas adentro del sector, compite con otros productores que cobran el 21% y no lo transfieren al Estado: se lo quedan”, afirmó Prida a La Nación.
El representante empresarial sostuvo que la actividad enfrenta una doble desigualdad: por un lado, frente a otras proteínas que tributan una alícuota inferior y, por otro, entre productores que cumplen sus obligaciones fiscales y aquellos que, según denunció, comercializan sin declarar completamente sus operaciones.
“Tenemos competencia desleal con distintas proteínas y también dentro del sector”, remarcó. Asimismo, señaló que las operaciones con supermercados y grandes empresas alimenticias suelen realizarse dentro de circuitos formales, mientras que en otros canales de distribución puede perderse la trazabilidad comercial.
Estiman un saldo fiscal positivo de US$40 millones
Uno de los principales interrogantes de la iniciativa es su impacto sobre la recaudación nacional. Desde la industria reconocieron que una reducción del IVA provocaría inicialmente menores ingresos fiscales, aunque estimaron que la formalización de operaciones permitiría compensar esa caída.
Prida explicó que las simulaciones realizadas por CAPIA proyectaron una pérdida de aproximadamente US$70 millones durante los primeros seis meses, seguida por una recuperación de US$110 millones en el segundo semestre.
“Todas las simulaciones que hacemos dicen que el Estado, en los primeros seis meses, va a perder alrededor de 70 millones de dólares de recaudación, pero en los segundos seis meses va a recuperar 110 millones de dólares. O sea que, en el balance, el Estado termina ganando 40 millones de dólares”, sostuvo.
El directivo aclaró que se trata de estimaciones elaboradas por el sector con asesoramiento contable, a partir de cálculos de producción, facturación y precios de referencia en granja. Por lo tanto, el eventual beneficio fiscal constituye una proyección empresarial y no un resultado garantizado.
Cómo impactaría la medida en los costos de producción
Otro aspecto considerado por la industria es la diferencia entre el IVA aplicado a las ventas y el que pagan los principales insumos utilizados en la producción avícola.
Según Prida, el maíz y la soja representan aproximadamente el 60% de los costos productivos y tributan al 10,5%. La misma alícuota alcanza a otros componentes, como la genética y las pollas recriadas.
“Yo tengo una matriz de costos con el 80% al 10,5%. Después, el resto es del 21%”, explicó. En ese escenario, estimó que la modificación podría dejar un crédito fiscal equivalente a entre 2,5 y 3 puntos porcentuales, que los productores estarían dispuestos a resignar para avanzar hacia una mayor formalización.
Buscan incorporar el debate al Presupuesto
Desde CAPIA sostuvieron que la disminución de la alícuota también podría incentivar una mayor declaración de producción, insumos y trabajadores, al reducir las ventajas económicas de operar informalmente.
“Va a haber que declarar más alimento y más empleados. O sea, se genera un circuito virtuoso”, expresó Prida, quien vinculó la propuesta con la posibilidad de mejorar la transparencia comercial y tributaria del sector.
La iniciativa todavía deberá avanzar en el Congreso y reunir los consensos necesarios para su tratamiento. Mientras el PRO mantiene conversaciones con el oficialismo, los proyectos presentados por legisladores entrerrianos incorporaron otra alternativa para discutir la reducción impositiva.
De esta manera, la baja del IVA del huevo quedó planteada como uno de los temas que podrían incorporarse al debate presupuestario, aunque su eventual aprobación dependerá del acuerdo entre los bloques y de la evaluación del impacto fiscal por parte del Gobierno nacional.