La escalada del conflicto en Medio Oriente comenzó a tener efectos concretos en Italia, donde varias terminales aéreas del norte aplicaron restricciones en el abastecimiento de combustible para aviones, en medio de una creciente preocupación por el impacto energético en Europa.
La situación coincide con la gira de la primera ministra Giorgia Meloni por países del Golfo, donde reclamó garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de petróleo y gas.
Las restricciones afectan a los aeropuertos de Milán Linate, Venecia Marco Polo, Aeropuerto de Bolonia y Aeropuerto de Treviso, donde se limitó el suministro de Jet A1, el combustible utilizado en la aviación comercial. Según se informó, la medida estará vigente al menos hasta el 9 de abril debido a una reducción en la disponibilidad por parte de Air BP Italia.
Aunque las autoridades buscaron llevar tranquilidad y garantizar la continuidad de las operaciones, se implementó un esquema de prioridades para sostener servicios esenciales. De esta manera, se dará preferencia a vuelos sanitarios, oficiales y de larga distancia, mientras que los vuelos comerciales enfrentan restricciones más severas.
En particular, en aeropuertos como Venecia, Treviso y Bolonia se fijó un tope de 2.000 litros por aeronave, una cantidad insuficiente para vuelos de media distancia. Según medios locales, ese volumen representa menos de una hora de vuelo para modelos como el Airbus A320 o el Boeing 737, lo que podría obligar a modificar rutas o directamente cancelar algunos servicios.
En este contexto, aerolíneas como Ryanair advirtieron que la crisis podría extender su impacto sobre el mercado europeo, con posibles aumentos en tarifas aéreas en las próximas semanas, especialmente de cara a la temporada alta del verano boreal.
En paralelo, Meloni concluyó una gira por Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Qatar, donde analizó la evolución del conflicto y reforzó la necesidad de proteger el tránsito marítimo en Ormuz. Durante su encuentro con el presidente emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, la mandataria subrayó que garantizar la seguridad en esa ruta es clave para evitar una mayor desestabilización energética.
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del comercio global, ya que por allí transita una parte significativa del petróleo que abastece a Europa. Cualquier interrupción en esa vía impacta directamente en los precios y en la disponibilidad de energía.
Si bien el principal proveedor de crudo de Italia es Libia, el país también depende de suministros provenientes del Golfo y del norte de África, lo que lo vuelve especialmente vulnerable a las tensiones en la región.
La combinación de restricciones en aeropuertos, incertidumbre energética y tensiones geopolíticas plantea un escenario complejo para Italia y el resto de Europa, que ya comienza a sentir los efectos de un conflicto con alcance global.