El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció que el organismo desistió de avanzar con el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que contemplaba la cesión de derechos comerciales y la organización de determinados eventos a empresas privadas. La decisión fue comunicada a través de las cuentas oficiales de la entidad, luego de que la propuesta encontrara una fuerte oposición dentro del fútbol internacional.
El plan había despertado el rechazo de varias de las principales confederaciones, entre ellas la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), lo que impidió reunir el respaldo necesario para su implementación.
La falta de consenso frenó el proyecto
En el comunicado oficial, Infantino explicó que el objetivo de FIFA Forward Enterprise era generar nuevas herramientas de desarrollo para las asociaciones miembro, con especial atención en aquellas federaciones con menores recursos económicos.
Sin embargo, señaló que el proceso de consultas evidenció diferencias significativas entre las confederaciones y otros actores del fútbol mundial. Según indicó, esas posiciones encontradas resultaron incompatibles con el propósito de fortalecer la unidad dentro de la FIFA.
El dirigente sostuvo que, tras evaluar los planteos recibidos, quedó claro que la iniciativa había generado tensiones que contradecían el espíritu con el que había sido concebida. En consecuencia, confirmó que el proyecto no continuará.
La FIFA buscará una alternativa
Infantino adelantó que en las próximas semanas convocará a representantes de las federaciones nacionales, las confederaciones y otros sectores vinculados al fútbol para debatir nuevas propuestas orientadas al desarrollo del deporte.
Según explicó, el objetivo será construir mecanismos de apoyo que cuenten con un amplio consenso y que respondan a las necesidades reales de las asociaciones miembro, evitando generar divisiones dentro de la estructura del fútbol internacional, señaló NA.
De esta manera, la FIFA dejó sin efecto el proyecto de privatización parcial de determinados activos y eventos vinculados al organismo y volvió a priorizar un esquema de consenso con las confederaciones para definir futuras políticas de crecimiento y financiamiento del fútbol mundial.