Histórica textil despidió a 80 trabajadores por WhatsApp. La histórica textil Sabri, una de las principales fábricas de indumentaria del país y proveedora de marcas internacionales como Zara y Puma, despidió a 80 trabajadores de su planta ubicada en Recreo, Catamarca, en una decisión que volvió a exponer la delicada situación que atraviesa la industria nacional.
Las cesantías, además, provocaron una fuerte polémica porque fueron comunicadas a los empleados mediante mensajes de WhatsApp, una modalidad que generó cuestionamientos de los trabajadores y sus representantes legales.
La empresa, que también confecciona prendas para firmas como Kosiuko y cuenta con más de cuatro décadas de trayectoria, atraviesa un complejo escenario económico marcado por la caída del consumo, la apertura de las importaciones y el incremento de los costos operativos.
En ese contexto, la reducción de personal se sumó a otros conflictos que afectan a compañías del sector como Texilo, Dass, Amesud y Textilana.
La decisión impactó de lleno en Recreo, una localidad donde Sabri llegó a convertirse en uno de los principales motores económicos. En sus mejores años, la planta dio empleo a más de 350 familias y fue una de las industrias emblemáticas de Catamarca.
Despidos por WhatsApp y malestar entre los trabajadores
Más allá del número de cesantías, la forma elegida para comunicar los despidos fue uno de los aspectos que mayor rechazo provocó. Los empleados recibieron la notificación mediante mensajes enviados por WhatsApp en lugar de telegramas laborales u otros mecanismos formales previstos para este tipo de situaciones.
El procedimiento generó un inmediato malestar entre los trabajadores y encendió la alarma entre los representantes sindicales. Los abogados de los despedidos sostuvieron que "el mecanismo informal busca eludir la vía legal del telegrama preaviso para ganar aire contable", una afirmación que alimentó la controversia sobre la legalidad de las notificaciones.
A ese conflicto se sumaron denuncias por las condiciones laborales dentro de la planta. Delegados y exempleados aseguraron que desde hacía tiempo venían reclamando por demoras en el pago de salarios y horas extras, además de cuestionar las exigencias de producción.
Denuncias por condiciones laborales
Los trabajadores afirmaron que la crisis no comenzó con los despidos, sino que se venía profundizando desde hacía meses.
"Trabajamos bajo metas de producción exorbitantes y en condiciones deplorables", expresaron delegados y operarios cesanteados luego de recibir las comunicaciones.
Según relataron, antes de concretarse la reducción de personal la empresa ya había implementado medidas como rotación forzada del personal, adelanto de vacaciones y paradas técnicas de producción debido a la acumulación de mercadería en distribuidores mayoristas del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Sabri fue fundada en 1984 por Juan Carlos Brieva, quien trasladó la producción desde Buenos Aires hacia Recreo aprovechando los regímenes de promoción industrial vigentes en aquella época. Con el paso de los años, la firma logró consolidarse como uno de los principales fabricantes textiles del país, produciendo telares industriales, ropa de trabajo e indumentaria urbana para distintas marcas nacionales e internacionales.
La empresa descartó un cierre definitivo
Ante la repercusión de los despidos y las versiones que comenzaron a circular sobre una posible quiebra, la conducción de Sabri difundió un comunicado firmado por Martín Brieva, representante del directorio.
En ese documento, la empresa negó que exista una decisión de cerrar definitivamente la planta y sostuvo que las cesantías forman parte de un proceso de reorganización. "Queremos ser claros: el cierre no es hoy una decisión adoptada ni el objetivo que persigue esta empresa", expresó la compañía, que calificó los despidos como "medidas de reorganización profundamente dolorosas".
La firma atribuyó la crisis a una combinación de factores económicos que, según indicó, se agravaron durante los últimos dos años. Entre ellos mencionó el ingreso masivo de indumentaria importada desde China, Brasil e Indonesia, la elevada presión tributaria y financiera, el retroceso del consumo interno y la desaparición de proveedores nacionales de hilados, una situación que obligó a discontinuar el histórico sector de telares.
La empresa también señaló que los plazos de cobro impuestos por las grandes cadenas comerciales, que oscilan entre 30 y 90 días, terminaron afectando gravemente la liquidez necesaria para afrontar salarios, cargas sociales, compra de insumos y otros compromisos operativos.
Un panorama crítico para toda la industria textil
El escenario que atraviesa Sabri refleja una problemática que afecta a buena parte de la industria textil argentina. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada del sector cayó por debajo del 45%, mientras que las actividades de tejido y confección operan apenas al 38% de su potencial productivo.
A ese panorama se suman informes de la Fundación Pro Tejer, la Cámara Argentina de la Indumentaria (CIAI) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que reflejan una caída acumulada superior al 18% en las ventas minoristas de indumentaria. Esa retracción derivó en un desplome del 28,5% en la producción de confección y en la pérdida de más de 10.000 puestos de trabajo directos e indirectos en todo el país.
Al mismo tiempo, estadísticas de la Cámara de Importadores y de la Dirección General de Aduanas muestran un incremento superior al 35% en el ingreso de prendas terminadas e hilos sintéticos importados respecto de años anteriores. Ese aumento de las importaciones profundizó la competencia sobre la producción nacional en un contexto de consumo deprimido.
Mientras tanto, en Recreo persiste la incertidumbre entre quienes aún conservan sus puestos de trabajo. Los empleados temen que los 80 despidos representen apenas la primera etapa de una reestructuración más amplia, mientras los trabajadores cesanteados aguardan que el Ministerio de Trabajo de Catamarca convoque a una audiencia de conciliación obligatoria para intentar encauzar el conflicto.