Guillermo Romero palpitó la previa de una nueva edición del clásico entre Atlético Tala y Peñarol, que volverá a enfrentar a los históricos rivales en el Pre Federal de básquet. El experimentado interno habló con El Once Deportivo sobre el presente del equipo, la pasión que rodea al encuentro y el vínculo que construyó con la institución y la ciudad.
Antes del esperado compromiso frente a Peñarol, Atlético debía afrontar otro desafío ante Racing. Por ese motivo, Romero buscó mantener la concentración en el encuentro inmediato, aunque reconoció que resultaba imposible mantenerse ajeno a lo que generaba el clásico. “Siempre es lindo jugar un clásico, más en esta ciudad, donde se vive mucho”, expresó.
El jugador explicó que los años dentro de Atlético hicieron que la rivalidad se transformara también en parte de su propia historia deportiva. “Al estar ligado al Club Atlético varios años, ya te sentís del club y parte del folclore de lo que sería el clásico de la ciudad”, aseguró.
El folclore de un clásico que moviliza a toda la ciudad
Romero contó que la previa se trasladaba a cada rincón de Rosario del Tala y que las cargadas aparecían incluso durante las actividades cotidianas. “Vas a comprar algo y te dicen: ‘Vamos, que el domingo hay que ganar’, y tenés a los de Peña que te chicanean, pero siempre con la vibra del folclore y la buena energía. Es lindo”, relató.
Además, destacó que Atlético y Peñarol no se enfrentaban con frecuencia en competencias provinciales, una situación que incrementaba las expectativas. “Hace mucho que no se enfrentan por lo que sería el Federal. Cuando llega el Pre Federal, como no es tan seguido que se enfrentan estos dos clubes a nivel provincial, tiene una sensación hermosa”, manifestó.
En cuanto al presente de Atlético Tala, Romero consideró que una de las principales virtudes estaba en el funcionamiento colectivo. “Nosotros estamos bien, el equipo está unido y eso está bueno”, señaló. En ese sentido, valoró especialmente que no existiera una dependencia ofensiva de un solo jugador y que el protagonismo pudiera distribuirse de acuerdo con cada partido.
La fortaleza de Atlético Tala para afrontar el Pre Federal
Para el interno, haber dejado las individualidades en segundo plano resultó determinante para construir el buen comienzo del conjunto. “Habla muy bien del grupo dejar los egos de lado con tal de ganar. Creo que eso hoy en día es muy difícil lograrlo y nosotros lo logramos desde el día uno”, afirmó.
Romero también destacó que todos los integrantes podían asumir responsabilidades ofensivas. “Todos tenemos gol en la mano, pero jugamos para el que mejor está, el que mejor está sintiendo el momento. Se la damos y no hay ningún tipo de problema”, explicó. Esa característica, sostuvo, permitió conseguir un balance positivo entre victorias y derrotas.
A lo largo de su extensa trayectoria, el basquetbolista disputó otros clásicos de fuerte rivalidad. Recordó sus experiencias en Ciclista de Junín frente a Argentino, Villa Mitre-Olimpo y los enfrentamientos que protagonizó durante su paso por clubes de Concepción del Uruguay. Sin embargo, reconoció una característica particular en el choque talense.
La particular mística del duelo entre Atlético y Peñarol
Al describirlo, Romero resumió la intensidad que encontraba dentro y fuera de la cancha: “La pelota va para arriba, yo mato por los míos, vos matás por los tuyos, vamos a morir, termina el partido y después te das un abrazo, tomándote una cerveza con uno de la camiseta de Peñarol. Creo que eso no lo ves en todos lados”.
El jugador también hizo referencia a situaciones de violencia registradas en otras oportunidades y marcó una clara diferencia entre esos episodios y las cargadas propias de una rivalidad deportiva. “Creo que eso es lo que tiene la mística de este clásico de Tala: es a matar o morir, pero entendiendo que también somos personas”, expresó.
Incluso contó que recibió cargadas cuando le tocó enfrentar a Peñarol con otras camisetas. Sin embargo, destacó que siempre estuvieron relacionadas con la competencia. “Me da la tranquilidad que me bardean por lo que sería 100% deportivo. Considero que no pasa tanto por la persona. Creo que eso es un logro también”, sostuvo.
Su hijo, una razón fundamental para elegir Tala
Más allá de su presente deportivo, Romero explicó por qué Tala adquirió un lugar fundamental en su vida. Nacido en La Plata, desarrolló buena parte de su carrera lejos de su ciudad de origen, pero su vínculo familiar terminó influyendo decisivamente en sus elecciones profesionales.
“Tener la oportunidad de estar en Atlético, estar cerca de mi hijo, es algo que no tiene precio”, aseguró. A eso agregó las amistades construidas durante sus diferentes etapas en la institución. “He hecho muchos amigos en la ciudad y también comparten equipo conmigo. Estoy en el lugar donde realmente estoy feliz”, resumió.
El interno recordó que su vínculo con el básquet comenzó durante la infancia. También practicaba fútbol y era arquero, pero una convocatoria al Plan Altura de la Selección Argentina terminó inclinando definitivamente la balanza. Sobre el acompañamiento de su padre, recordó una frase que conservó durante toda su carrera: “Lo que te haga feliz, dale para adelante”.
Una extensa trayectoria y un nuevo objetivo profesional
Romero pasó por clubes como Ciclista de Junín, Rocamora, Sarmiento de Junín, Atlético Tala, Central Entrerriano, Colón de Santa Fe, San Isidro, Parque Sur, La Unión de Colón, Villa San Carlos, Villa Mitre y Somisa, entre otros. Esa experiencia también lo llevó a modificar su función dentro de los diferentes equipos.
“Siempre me consideré una persona adaptable a la posición que el entrenador quería”, explicó. En esta etapa, aseguró que los puntos dejaron de ser una obsesión y que priorizaba otras facetas. “A mí los puntos nunca fue algo que me haya vuelto loco. Si metés una buena cantidad de puntos, obviamente te sentís bien, pero a esta altura de mi carrera ya es secundario. Con que el equipo gane, ya está”, remarcó.
Paralelamente, Romero cursaba la Licenciatura en Nutrición y tenía como objetivo combinar ambas actividades. Sobre el retiro, dejó en claro que todavía no estableció una fecha: “Mi realidad es jugar hasta retirarme yo y no que me retiren. Pero sí con el título abajo del brazo. Esa es mi idea”.
La familia como prioridad para el futuro
La cercanía con su hijo Ivo, de seis años, pasó a ocupar un lugar determinante en sus decisiones deportivas. Romero recordó una experiencia durante su paso por Villa Mitre que modificó su manera de proyectar los siguientes pasos de su carrera.
“Cuando estaba en Villa Mitre, el día del cumpleaños de él me tocó jugar la final de la Liga Argentina. Dije: ‘No, esto no me puede volver a pasar’”, contó. A partir de entonces, permanecer cerca de su hijo se convirtió en una prioridad a la hora de evaluar propuestas.
Mientras Atlético Tala se preparaba para una nueva edición del clásico frente a Peñarol, Romero atravesaba así una etapa en la que básquet, pertenencia y familia confluyeron en un mismo lugar. Y aunque todavía quedaba mucho camino deportivo por recorrer, dejó claro cuál era su intención: seguir jugando, completar su formación como nutricionista y elegir un destino que le permitiera acompañar de cerca el crecimiento de su hijo.