En el marco de las recientes modificaciones al Código Fiscal, la provincia de Entre Ríos introdujo cambios relevantes en materia de marcas ganaderas, con el propósito de simplificar trámites, reducir cargas administrativas y asegurar una mayor protección jurídica para la actividad bovina.
Las iniciativas surgieron a partir del diálogo con entidades agropecuarias, que venían planteando la necesidad de modernizar un esquema considerado obsoleto para los tiempos actuales.
Mayor vigencia y resguardo del diseño
La normativa amplía de cinco a diez años la duración de las inscripciones de marcas y señales, con posibilidad de renovarse por períodos sucesivos. Además, una vez vencido el plazo, se establece un resguardo de cincuenta años durante el cual el diseño no podrá ser otorgado a terceros, lo que representa una mejora sustancial respecto del régimen anterior y otorga previsibilidad patrimonial a los productores.
El Ministerio de Desarrollo Económico consideró que la medida apunta a reconocer “el valor productivo, económico e identitario” que tienen estas marcas para la ganadería entrerriana, en palabras de su titular, Guillermo Bernaudo, quien remarcó que el cambio “surge del diálogo permanente con el sector”.
Simplificación administrativa y soporte tecnológico
Otro aspecto relevante es la digitalización integral del circuito de gestión. ATER incorporó mejoras informáticas que permiten realizar altas, modificaciones, renovaciones y otros movimientos de manera remota. El director ejecutivo del organismo, Jesús Korell, destacó que se trata de “cambios relevantes, en línea con la determinación del gobernador Rogelio Frigerio de consolidar un esquema fiscal más previsible y equilibrado”.
El funcionario añadió que el desarrollo tecnológico fue realizado con equipos propios, lo que permitió “contar con un sistema más ágil y accesible, mejorando la relación del productor con el Estado”.
Parte de una agenda más amplia
La reforma se complementa con otras decisiones tomadas por el Gobierno provincial, entre ellas la eliminación de más de cien tasas de alcance general, que incluyó la supresión de los cargos aplicables al registro de marcas y señales, y la puesta en marcha del Documento Único de Tránsito (DUT), destinado a simplificar y unificar los movimientos de hacienda en todo el territorio.
Desde el sector productivo, la lectura general es que los cambios aportan claridad normativa y consolidan derechos de propiedad vinculados a las marcas ganaderas, un componente histórico de la identidad rural entrerriana.