Las principales compañías de redes sociales acordaron pagar más de 27 millones de dólares para cerrar una demanda impulsada por un distrito escolar de Kentucky, en Estados Unidos, que las acusó de agravar la crisis de salud mental adolescente y sobrecargar los recursos educativos.
El acuerdo evita lo que iba a convertirse en el primer juicio de este tipo promovido por un distrito escolar contra grandes plataformas tecnológicas, aunque el caso podría transformarse en un antecedente importante dentro de una creciente ola de demandas similares en el país norteamericano.
Actualmente, más de 1.300 distritos escolares estadounidenses mantienen presentaciones judiciales vinculadas a supuestos daños asociados al uso intensivo de aplicaciones digitales entre menores.
Qué empresas pagarán y cuánto dinero aportará cada una
Según documentos difundidos bajo leyes de acceso a la información pública de Kentucky, Meta —empresa propietaria de Facebook e Instagram— aceptó pagar 9 millones de dólares, convirtiéndose en la compañía que mayor monto aportará dentro del acuerdo.
Por su parte, TikTok y Snap acordaron desembolsar 8 millones de dólares cada una para cerrar el litigio.
YouTube, propiedad de Google, aceptó pagar más de 2 millones de dólares y además se comprometió a desarrollar programas de capacitación destinados a docentes para mejorar el uso de la plataforma en ámbitos educativos.
Los pagos superan incluso el presupuesto anual del distrito escolar del condado de Breathitt, que ronda los 25 millones de dólares. El juicio estaba previsto para comenzar el próximo 12 de junio en un tribunal federal de Oakland, California.
Las acusaciones contra las redes sociales
Las demandas sostienen que las compañías diseñaron productos digitales con mecanismos altamente adictivos orientados a captar la atención de menores y maximizar el tiempo de permanencia dentro de las aplicaciones.
Entre las funciones cuestionadas aparecen el desplazamiento infinito de contenido, la reproducción automática de videos y los sistemas de recomendación personalizados.
Distintos demandantes compararon estas estrategias con prácticas históricas utilizadas por la industria tabacalera para fomentar hábitos de consumo.
En los últimos cuatro años, particulares, fiscales estatales y sistemas educativos iniciaron más de 6.000 demandas vinculadas al impacto de las redes sociales sobre la salud mental de niños y adolescentes.
Un caso que podría marcar un precedente
La presión judicial sobre las plataformas digitales aumentó especialmente durante este año en Estados Unidos.
En marzo, un jurado de Los Ángeles responsabilizó a Meta y YouTube por los daños sufridos por una joven de 20 años que aseguró haber desarrollado una adicción a las redes sociales, situación que derivó en graves problemas emocionales.
Ese mismo mes, otro tribunal de Nuevo México condenó a Meta a pagar 375 millones de dólares por no proteger adecuadamente a menores frente a riesgos en línea.
El caso de Kentucky era considerado un proceso clave para medir la fortaleza de las demandas impulsadas por distritos escolares, motivo por el cual sorprendió que todas las compañías optaran por alcanzar un acuerdo antes de llegar al juicio oral.