REDACCIÓN ELONCE
La jubilación de la docente María Laura Bertoli llegó después de 21 años de trayectoria en la Educación Especial y tuvo un cierre cargado de emoción en la Escuela de Educación Integral Nº 5 “Ruiz Moreno” de Paraná, donde desarrolló la última etapa de su carrera. Al terminar su jornada, familiares, compañeros, estudiantes y allegados la esperaron en la puerta con aplausos, carteles, espuma y cotillón para celebrar el comienzo de una nueva etapa.
Profesora en Educación Especial, Bertoli pasó por distintas instituciones a lo largo de más de dos décadas de actividad. Al mirar hacia atrás, recordó experiencias, compañeros y establecimientos que marcaron su recorrido. “Se te viene a la cabeza todo lo que has hecho en 21 años, los lugares, todas las escuelas integrales, y me voy feliz”, contó a Elonce.
Los primeros años también estuvieron marcados por dificultades que afrontó con el entusiasmo de quien comenzaba su carrera. Entre sus recuerdos aparece una época en la que no contaba con movilidad propia y debía trasladarse a dedo para llegar a trabajar. “Eso pasa cuando recién arrancás, que sos joven y tenés toda la energía. Uno experimenta un montón de cosas y una de esas fue viajar a dedo. Agradecida por todas esas personas que siempre nos levantaron e hicieron que llegáramos bien a nuestro trabajo”, recordó.
“La escuela pública necesita que tengamos ganas de hacer”
Con el paso de los años, explicó Bertoli, la experiencia cotidiana fue transformándose en aprendizaje. En ese recorrido destacó especialmente el intercambio con otros docentes y la necesidad de conservar la iniciativa y el compromiso pese a las dificultades que puedan aparecer.
“Uno va creciendo en el grupo, con sus compañeros de trabajo, con el día a día. Vas creciendo, vas aprendiendo y eso es lo más importante: tener ganas de hacer. Eso es lo que más necesita la escuela pública, que todos tengamos ganas de hacer”, reflexionó.
La docente también puso el acento en uno de los aspectos que considera fundamentales dentro de la Educación Especial: construir primero un vínculo con los estudiantes para que luego pueda desarrollarse el proceso educativo.
“Lo más importante en las escuelas es hacer el vínculo con los chicos, brindarse, conectarse con ellos para que después venga lo otro, que es aprender y tener ganas de enseñar”, sostuvo. Bertoli aseguró que durante sus años de trabajo pudo disfrutar de esa experiencia, pero también aprender de sus propios alumnos.
“Pude vivir y disfrutar todo eso en estos años, conectarme con los chicos, disfrutar de ellos, aprender también con ellos y, de la misma manera, con la familia: poder hablar, conversar, llegar a acuerdos, proponer y que ellos también se sumen”, relató. A ese aprendizaje agregó el que recibió de sus compañeros: “Todos los días uno aprende algo, así que me llevo todo eso”.
Una “pancheada” con los estudiantes y una sorpresa familiar
Antes de abandonar definitivamente las aulas, Bertoli también quiso tener su propia despedida con quienes fueron parte de su vida cotidiana en la institución. Para ello organizó una “pancheada” destinada a los estudiantes y compartió otro momento de celebración con sus compañeros de trabajo.
Al preguntarle qué esperaba dejar después de tantos años, resumió su mirada con una frase: “Todos estamos de paso. Lo importante es dejar algo”.
Lo que no sabía era que, al terminar su última jornada, la esperaba otra celebración. Afuera del Complejo Escuela Hogar estaban sus padres, hermanos, familiares, amigos y compañeros, preparados con carteles, serpentinas, espuma y aplausos. “Para nada”, respondió cuando le preguntaron si esperaba semejante recibimiento. “Yo soy muy de las bromas, me encanta todo esto, pero esto de la cámara no, para nada. Pero lo celebro también”, agregó entre risas.
Su madre, Nélida Merlo, expresó el orgullo de acompañar la jubilación de una de sus nueve hijos. “Inmensamente orgullosa. Mis nueve hijos, todos recibiditos, todos casaditos”, contó emocionada. Carlos, padre de la docente, también definió el momento como un cambio importante: “Es una emoción grande. La costumbre que se deja y empezar otra”.
“Me voy como me quiero ir: feliz”
Las hermanas mellizas de Bertoli también participaron de la organización de la sorpresa. María Emilia contó que habían preparado “bengalas, serpentinas, carteles, todo” para recibirla y celebrar el cierre de su trayectoria profesional.
Consultada sobre cómo definiría a Laura, no dudó: “Una hermosa persona. Excelente profesional, de diez”. Sobre lo que vendrá después de la jubilación, anticipó entre risas que probablemente se tome un tiempo para descansar, aunque reconoció: “Ella no puede estar sin hacer nada”.
La propia docente prefirió no llenar inmediatamente de proyectos la nueva etapa. Por ahora, una de las pocas certezas será mantener una rutina familiar: levantarse para llevar a su hija a la escuela. “Después se verá. Eso es lo bueno de no saber qué es lo que va a hacer uno”, expresó.
Entre abrazos, aplausos y el saludo de sus estudiantes, María Laura Bertoli cerró finalmente sus 21 años de trabajo docente de la manera que había deseado. “Celebro, celebro, celebro. Me voy como me quiero ir: feliz, feliz después de 21 años de trabajo”, resumió.