Un turista deberá pagar una multa cercana a los 5.300 dólares después de despertar deliberadamente a un oso polar mediante la sirena antiniebla de una embarcación. El episodio ocurrió a principios de agosto en el archipiélago noruego de Svalbard.
El barco navegaba por Lomfjorden, dentro del estrecho de Hinlopen, cuando sus ocupantes observaron al animal descansando sobre tierra firme. Una de las personas que viajaba a bordo activó la potente bocina y provocó que el ejemplar se levantara y se trasladara hacia otro lugar.
La situación fue informada a las autoridades por otros pasajeros de la embarcación. Tras analizar el caso, el gobernador de Svalbard, Lars Fause, consideró que la acción había sido intencional y constituía una perturbación innecesaria del animal, según informó la Agencia NA.
La multa por despertar al oso polar
El responsable recibió una sanción de 50.000 coronas noruegas, equivalentes a unos 5.300 dólares. Su identidad no fue comunicada públicamente, aunque las autoridades confirmaron que aceptó la infracción y accedió a pagar el monto establecido.
En Svalbard está prohibido perturbar, atraer o perseguir innecesariamente a cualquier oso polar. La legislación ambiental del archipiélago busca disminuir el impacto de la actividad humana sobre la fauna y prevenir situaciones que también podrían resultar peligrosas para los visitantes.
Las regulaciones establecen una distancia mínima de 300 metros entre julio y febrero. Durante el período comprendido entre marzo y junio, coincidente con la temporada reproductiva, el límite se amplía hasta los 500 metros.
Por qué no deben ser molestados mientras descansan
Durante el verano, la reducción del hielo limita el acceso de los osos a sus principales fuentes de alimentación. En esos períodos pueden permanecer largos lapsos en reposo para conservar energía y reducir el gasto de las reservas acumuladas.
Despertar a un oso polar obliga al animal a desplazarse y consumir calorías innecesariamente. Esta alteración puede afectar especialmente a ejemplares que atraviesan períodos con menor disponibilidad de alimentos, así como a hembras preñadas o que se encuentran amamantando.
Los osos polares están protegidos internacionalmente desde 1973, mientras que su caza permanece prohibida en Svalbard desde 1972. Las autoridades noruegas aplican sanciones ante cualquier acción deliberada que altere su comportamiento natural o comprometa su conservación.