Cuánto ganan plomeros, electricistas, docentes y policías se convirtió en una muestra de la fuerte brecha de ingresos existente entre diferentes actividades en Argentina. Un relevamiento basado, entre otras fuentes, en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) procesados por IDESA mostró importantes diferencias entre oficios, empleos públicos y trabajos independientes.
Uno de los datos más llamativos correspondió a los oficios especializados. Una visita promedio de un plomero rondaba los $50.000, mientras que un electricista cobraba alrededor de $35.000. Los valores podían modificarse de acuerdo con la complejidad de la tarea, la zona, la urgencia y la demanda.
La escasez de trabajadores especializados apareció como uno de los factores detrás de esos precios. A diferencia de un salario mensual, sin embargo, esos valores corresponden a facturación y no necesariamente al dinero que finalmente queda disponible para el trabajador, publicó Infobae.
Cuánto pueden facturar plomeros y electricistas
Según las estimaciones del relevamiento, un plomero podría alcanzar una facturación mensual de $7,5 millones, mientras que un electricista podría superar los $5 millones. Para realizar la comparación se consideraron jornadas de alrededor de 37 horas semanales.
Esas cifras no equivalen a un sueldo neto. Quienes trabajan por cuenta propia deben descontar herramientas, materiales, traslados, impuestos y otros costos asociados con su actividad. Tampoco tienen necesariamente garantizado el mismo volumen de trabajo todos los meses.
Aun así, la elevada demanda de oficios y la falta de especialistas impulsaron el valor de servicios que, en muchos casos, deben resolverse de manera inmediata ante una rotura o emergencia doméstica.
Cuánto ganan docentes y policías
El contraste apareció al observar los ingresos del sector público. Según el relevamiento, un docente percibía un promedio de $12.000 por hora, con un ingreso estimado de $1,35 millones mensuales para una jornada simple.
Aquellos docentes que cumplen doble jornada podrían superar los $2,5 millones mensuales, aunque esa carga horaria no está disponible para todos los trabajadores del sector.
En el caso de los policías, el cálculo ubicó el ingreso en alrededor de $7.000 por hora, con una remuneración mensual estimada de $1.471.000. El informe señaló que las diferencias se profundizaron en un escenario de menores actualizaciones salariales dentro del Estado.
Choferes de aplicaciones: más ingresos, pero más horas y gastos
Los conductores de aplicaciones y remises registraron una facturación promedio estimada en $17.000 por hora. Durante los fines de semana podría llegar a los $20.000, mientras que en jornadas laborales se ubicaría alrededor de los $15.000.
Con esos valores, podrían superar los $4 millones mensuales de facturación, aunque para alcanzar esa cifra deberían cumplir jornadas que rondan las 64 horas semanales, de acuerdo con los datos utilizados en el análisis.
Además, los conductores afrontan costos elevados por combustible, mantenimiento, seguro y eventualmente alquiler del vehículo. Este último gasto puede superar los $500.000 semanales, por lo que el ingreso neto termina siendo considerablemente inferior a la facturación.
Cuánto cobran las empleadas domésticas
Otra diferencia apareció en el empleo doméstico. Mientras los valores establecidos formalmente se ubicaban entre $3.600 y $4.000 por hora, el relevamiento señaló que en la Ciudad de Buenos Aires el mercado llegaba a pagar entre $8.000 y $10.000 por hora.
Una trabajadora que lograra completar 45 horas semanales podría facturar hasta $1,8 millones mensuales, aunque muchas empleadas deben distribuir sus jornadas entre distintos hogares para alcanzar esa carga horaria.
La actividad también está condicionada por el comportamiento de los hogares: ante una reducción de los ingresos familiares, el servicio doméstico puede convertirse en uno de los gastos que se recortan.
Por qué los oficios ganaron terreno
El relevamiento vinculó el crecimiento de las tarifas cobradas por plomeros, electricistas y otros especialistas con una demanda sostenida y una oferta limitada de trabajadores capacitados.
La comparación, no obstante, requiere distinguir entre salario y facturación. Un empleado público percibe una remuneración periódica y cuenta con determinadas coberturas laborales, mientras que un trabajador independiente debe absorber costos, períodos sin actividad y gastos vinculados con el desarrollo del oficio.
El escenario reflejó así fuertes diferencias entre actividades: mientras algunos oficios lograron trasladar la escasez de mano de obra al precio de sus servicios, los trabajadores estatales registraron ingresos considerablemente menores en las estimaciones analizadas.