La crecida del río Paraná en Isla Apipé Grande, provincia de Corrientes, provocó inundaciones en distintos sectores costeros y generó preocupación por sus consecuencias sobre la actividad turística. Desde la Secretaría de Turismo de San Antonio informaron que este martes el río alcanzó los 4,35 metros, una altura considerablemente superior a los niveles habituales de la zona.
El fenómeno se produjo en un contexto de intensas precipitaciones en la región, mientras distintas localidades ribereñas permanecían atentas a la evolución del caudal. Pese a las complicaciones, las autoridades municipales confirmaron que el agua comenzó a descender lentamente.
Carlos Enrique Batista, integrante de la Secretaría de Turismo de San Antonio, explicó que los registros normales del río oscilan entre los 70 centímetros y 1,50 metros. En ese sentido, la altura alcanzada reflejó la magnitud de la creciente y sus efectos sobre la infraestructura costera.
A pesar del avance del agua sobre diferentes espacios de la isla, Batista confirmó que las conexiones fluviales destinadas al transporte de personas no sufrieron interrupciones.
“El traslado de pasajeros se está haciendo con normalidad”, aseguró el funcionario municipal al brindar detalles sobre la situación.
Además, señaló que durante las últimas horas se observó una disminución del nivel del Paraná. “El nivel del agua bajó un poco”, expresó, aunque advirtió que todavía persistían sectores afectados por las inundaciones.
La leve bajante representó una mejora respecto de los días anteriores, pero el río continuó considerablemente por encima de sus valores habituales.
Los sectores turísticos afectados por la inundación
Las imágenes difundidas por la Secretaría de Turismo de San Antonio mostraron el avance del agua sobre diferentes puntos de Isla Apipé Grande.
Entre los lugares afectados se encontraron el puerto principal Salvador Sena, el Centro Interpretativo Mainumby y Punta Aguirre, espacios relacionados con la circulación de residentes, la recepción de visitantes y las actividades recreativas.
La situación generó preocupación entre los prestadores turísticos, debido a las dificultades de acceso a determinados sectores y las posibles consecuencias económicas de la inundación.
Si bien el descenso del río constituyó una señal favorable, las autoridades mantuvieron la atención sobre la evolución del caudal y las condiciones de las zonas ribereñas.
La recuperación de los espacios afectados dependerá de que continúe la bajante y de las condiciones en las que queden las instalaciones una vez que el agua se retire, menciona el sitio Misiones Online.