Economía Preocupación en una economía regional entrerriana

Citricultura entrerriana: advierten que está en riesgo la próxima campaña por bajos precios

La citricultura entrerriana enfrenta bajos precios y menor demanda. Marcos Dal Mazo advirtió a Elonce que los ingresos apenas cubren gastos y peligra la próxima campaña.

2 de Agosto de 2026
Citricultura entrerriana: alertan por la próxima campaña. (Fedier).

REDACCIÓN ELONCE

La citricultura entrerriana está en riesgo de cara a la próxima campaña debido a los bajos precios que reciben los productores, la caída del consumo y el incremento de los costos de producción y logística. Marcos Dal Mazo, dirigente del sector, advirtió que el valor de la fruta en planta apenas permite afrontar los gastos cotidianos y dificulta realizar las inversiones necesarias para el próximo ciclo productivo.

 

Dal Mazo, presidente del Centro de la Juventud de Villa del Rosario de Federación Agraria y secretario de la Federación del Citrus de Entre Ríos (FeCiER), señaló que actualmente el productor recibe entre 40 y 50 pesos por kilogramo de naranja en planta. El dirigente explicó que esos valores se encuentran muy lejos de garantizar la rentabilidad de las explotaciones.

 

La situación adquirió especial importancia porque entre agosto y septiembre deben comenzar las tareas destinadas a preparar las plantas para la campaña 2027. Sin recursos suficientes para reinvertir, productores comenzaron a evaluar cómo continuarán con la actividad, una de las principales economías regionales de Entre Ríos.

 

“Está en riesgo la próxima campaña”

 

“Venimos de unos años bastante castigados, ya sea por granizo y heladas, a lo que se suma la caída del mercado, con valores por el piso y bajas en los precios al productor. Me da hasta vergüenza decirlo: no llega a 50 pesos el kilo de naranja en planta”, expresó Dal Mazo.

 

El productor agregó: “Esto genera que el productor analice seriamente qué hacer en la nueva campaña, ya que ahora, en agosto o septiembre, tenemos que ir preparando la planta para la campaña 2027. La verdad es que lo que estamos recuperando por ventas alcanza apenas para cubrir los gastos que tenemos a diario”.

 

Otro factor que complicó el escenario fue la disminución de la demanda. Según indicó, la comercialización se encuentra cercana al 60% de los niveles considerados habituales. A esto se sumó el peso de los costos logísticos: trasladar la producción hacia los mercados representa una proporción cada vez mayor del valor obtenido por la fruta.

 

Una actividad que genera más de 20.000 empleos

 

La preocupación del sector excedió la situación económica de los establecimientos productivos. La citricultura genera empleo para más de 20.000 personas dentro del macizo citrícola entrerriano y se caracteriza por requerir una importante cantidad de trabajadores en diferentes etapas del proceso.

 

Dal Mazo remarcó que se trata de una actividad que “sí o sí hay que desarrollarla totalmente en forma manual”. Entre las tareas mencionó la recolección de los frutos, la poda, los trabajos directamente sobre las plantas y otras labores necesarias para sostener las quintas durante todo el ciclo.

 

En ese contexto, una disminución de las inversiones o del volumen productivo podría trasladarse al mercado laboral de las localidades vinculadas directamente con la actividad. La situación se produjo después de varias campañas afectadas por fenómenos climáticos, principalmente episodios de granizo y heladas.

 

Preocupación por el avance del HLB

 

A las dificultades económicas se agregó la preocupación sanitaria por el avance del Huanglongbing (HLB), considerada una de las enfermedades más graves que afectan a los cítricos. Dal Mazo indicó que se detectaron nuevos focos en diferentes sectores del macizo citrícola.

 

El dirigente destacó el monitoreo realizado por FeCiER para detectar las plantas afectadas y avanzar con las medidas necesarias para evitar la propagación. Sin embargo, advirtió que la disponibilidad de recursos será fundamental para sostener las tareas preventivas durante los próximos años.

 

En cuanto a las condiciones climáticas recientes, el panorama resultó más favorable. Dal Mazo indicó que las últimas heladas y un episodio de granizo no provocaron daños significativos sobre la producción. No obstante, el sector mantiene su preocupación puesta en la rentabilidad: con precios en planta inferiores a los 50 pesos por kilo y una demanda debilitada, los productores deberán afrontar en las próximas semanas las inversiones que definirán la campaña 2027.

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