Boca comienza a proyectar su camino en la Copa Libertadores 2026 con un mensaje claro desde su conducción. Tras el sorteo realizado en Luque, el presidente Juan Román Riquelme dejó en evidencia la ambición con la que el club afrontará el torneo más importante del continente.
El equipo integrará el Grupo D junto a Cruzeiro, Universidad Católica de Chile y Barcelona de Ecuador, en una zona que combina historia, competitividad y exigencia. En ese contexto, el dirigente destacó el valor de estar nuevamente en la competencia.
“La ilusión que tenemos es muy grande”, expresó Riquelme luego de la ceremonia, marcando el tono con el que Boca encarará esta edición del certamen internacional.
Un objetivo claro desde el inicio
Más allá del análisis del grupo, el presidente fue concreto al hablar de la meta deportiva. “Esperamos jugar los 13 partidos y llegar a la final”, señaló, en referencia al recorrido completo hasta la definición del torneo, según informó la Agencia NA.
El mensaje refleja el peso histórico de Boca en la Libertadores y la obligación de ser protagonista. La institución vuelve a disputar el certamen con la expectativa de competir en las instancias decisivas.
En ese sentido, Riquelme también valoró el significado que tiene participar del torneo. “Lo más importante es estar en el sorteo, jugar la Copa porque te da la posibilidad de soñar”, sostuvo.
Un grupo exigente en la Libertadores
El camino de Boca en la fase de grupos no será sencillo. Cruzeiro aparece como uno de los rivales más fuertes, mientras que Universidad Católica y Barcelona de Ecuador aportan experiencia y competitividad en el plano internacional.
Cada uno de estos equipos representa un desafío distinto, lo que obligará al conjunto argentino a mantener regularidad desde el inicio. La fase inicial será clave para posicionarse de cara a los cruces eliminatorios.
Con este panorama, Boca ya empieza a trazar su hoja de ruta en la Copa Libertadores, con el objetivo de avanzar y sostener la ilusión que expresó su presidente tras el sorteo.