La implementación del banco de horas se consolida como una de las principales novedades de la reforma laboral, ofreciendo a empresas y trabajadores una alternativa al pago inmediato de horas extra. Bajo esta modalidad, las horas trabajadas por encima de la jornada habitual pueden acumularse para ser compensadas posteriormente con descansos o reducción de jornada, siempre que exista un acuerdo individual formalizado entre ambas partes.
Esta medida surge en el marco de la Ley de Modernización Laboral N.º 27.802 y modifica el artículo 197 bis de la Ley de Contrato de Trabajo. El esquema permite flexibilizar la organización del tiempo de trabajo en actividades con picos de demanda, manteniendo el pago tradicional con recargos del 50% en días hábiles y del 100% los sábados después de las 13, domingos y feriados, para quienes no opten por el sistema de banco de horas.
Cómo funciona el banco de horas
El mecanismo consiste en registrar las horas extraordinarias en un “banco” que luego se pueden usar como tiempo libre o días de descanso, según la necesidad operativa. Por ejemplo, un trabajador que realiza dos horas extra durante una jornada intensa puede compensarlas más adelante con una reducción de su carga horaria.
Para garantizar la correcta aplicación, la ley exige límites claros de acumulación de horas, registros fehacientes y verificables, así como el respeto de los descansos mínimos legales de 12 horas entre jornadas. Además, la negociación con sindicatos sigue siendo posible, aunque ya no es obligatoria para implementar este sistema.
Impacto en la jornada y la compensación
El banco de horas no modifica los límites de la jornada laboral, pero permite concentrar más horas en períodos de alta actividad y reducirlas en momentos de menor demanda. Esto exige a las empresas reforzar sus sistemas de control de asistencia y planificación de turnos, ya que cualquier registro deficiente podría derivar en reclamos laborales o la obligación de pagar las horas extra con los recargos tradicionales, señaló Iprofesional.
En este contexto, expertos recomiendan revisar contratos, políticas internas y esquemas de jornada antes de aplicar cambios relacionados con el banco de horas, para evitar conflictos y asegurar que tanto empleadores como trabajadores puedan aprovechar la flexibilidad sin riesgos legales.