REDACCIÓN ELONCE
La diferencia de valores con la carne vacuna impulsó un mayor consumo en los últimos meses. En Paraná, locales especializados señalan que el cerdo se consolidó como alternativa habitual en la dieta familiar y detallan cómo impacta la brecha de precios en las ventas.
El consumo de carne de cerdo muestra un crecimiento sostenido en distintos puntos del país y también en Paraná. La ampliación de la brecha de precios frente a la carne vacuna aparece como uno de los factores centrales de esta tendencia, en un contexto donde el asado y otros cortes bovinos registraron subas significativas.
Según un informe de la Federación Porcina Argentina, en algunas plazas la relación de precios entre la carne vacuna y la carne de cerdo se aproxima a tres a uno. En carnicerías, el asado bovino ronda los 18.000 pesos por kilo, mientras que el pechito porcino se ubica en torno a los 6.700 pesos. En supermercados, aunque la diferencia es algo menor, la tendencia se mantiene.
En este escenario, Elonce dialogó con Juan Pablo Cerini, dueño de una cadena local especializada en productos porcinos, quien analizó el comportamiento del mercado y los motivos detrás del aumento en la demanda.
“Es un sustituto muy bueno y económico”
Cerini señaló que el crecimiento no es reciente, pero se acentuó en los últimos meses. “El aumento en todos estos años ha tenido que ver con varios factores, principalmente la calidad de la carne, el gusto que tiene y la receptividad del consumidor”, explicó.
En cuanto al precio, sostuvo que la diferencia con la carne vacuna es determinante. “Hoy en día la diferencia entre el precio de la carne vacuna y la carne de cerdo es enorme”, afirmó. Y detalló: “La costilla de cerdo está entre 9.000 y 10.000 pesos, mientras que la costilla de vaca ronda entre 18.000 y 23.000, dependiendo la calidad”.
También comparó otros cortes: “La milanesa de cerdo cuesta entre 8.300 y 9.000 pesos, una de pollo está cerca de 12.000 y la de carne vacuna puede superar los 15.000”. Para el comerciante, esta relación “es un llamador enorme para que la gente se vuelque al consumo de cerdo”.
Producción y hábitos de consumo
El empresario vinculó la diferencia de valores con la estructura productiva. “Para generar un kilo de carne de cerdo se necesitan alrededor de tres kilos de alimento balanceado, mientras que un vacuno requiere unos siete kilos. Esa eficiencia hace que naturalmente sea más barata”, explicó.
Además, destacó un cambio en los hábitos alimenticios. “Antes se consumía cerdo solo en las fiestas o en el asado. Hoy la costeleta, la milanesa o el peceto para vitel toné forman parte de la compra habitual”, indicó.
Respecto al comportamiento de los clientes, señaló que hay compras diarias y también quienes aprovechan promociones para abastecerse: “Tenés la persona que viene por tres costeletas para el día y el que compra con tarjeta y hace stock para el mes”.
En cuanto a los valores, advirtió que la carne de cerdo comenzó a registrar aumentos en lo que va del año. “En 2025 el precio estuvo muy tranquilo, el animal subió apenas un 16% en todo el año. Pero ahora empezó a moverse y eso impacta en la carne”, concluyó.