
Los robos en el cementerio de la ciudad de Gualeguaychú no tienen pausa. Permanentemente se realizan denuncias por los diferentes casos que se atraviesan pero no tienen freno.
El robo de bronce, que luego lo venden es una moda delictiva que sigue en auge y ocurre en todos lados.
Una de las últimas medidas que adoptó la administración del cementerio de Gualeguaychú, fue la prohibición de ingresar con autos en horario de visita, salvo que soliciten en el mismo momento de ingreso, la autorización para poder entrar.
Se pensaba que con esta medida se podía limitar el robo, pero muchos de lo que delinquen ocultan los elementos sustraídos en mochilas.
Esta es una situación de años, que no se puede resolver salvo que se multipliquen los trabajadores que cumplen funciones en el cementerio, y que sea durante las 24 horas, pero también se debería aplicar el sistema de control en bolsos, mochilas, etc, lo que a muchos le incomodaría y la colocación de un sistema de video vigilancia que hasta el momento los gobierno de turno no han querido avanzar.
Mientras tanto los dueños de lo ajeno siguen haciendo estragos y el último caso es el ocurrido en la tumba de José Luis Gestro que se llevaron las placas, provocando indignación en su familia y amigos.
Testimonios
Carlos hizo la denuncia policial en la Comisaría Novena, por la profanación de la tumba de su hija, quien falleció siendo muy pequeña. “La placa tenía el nombre de ella y un poema de Otero Wilson, la habíamos colocado hace 35 años”, mencionó. “Esa placa es el lugar a donde íbamos y le dábamos un beso”, recordó.
Frente a los reiterados robos que sufren, desde el cementerio pidieron a la Municipalidad mayor seguridad pero hasta el momento no obtuvieron respuestas. “Profanaron tres tumbas, las tumbas artísticas suelen tener más cosas de valor”, comentó Omar.
En otro testimonio, Nelly, una vecina de la ciudad, dijo que fue al cementerio a un nicho de la Supervisión del Frigorífico en la galería 9, y observó que faltaban todas las placas. “Un tío y la reducción de cuatro personas más, son muchas placas que teníamos ahí”, lamentó.
“Las placas tenían tornillos y en el mármol quedaron los agujeros. Son placas bastante pesadas, de bronce. Van con herramientas”, aseguró a Radio Máxima.