REDACCIÓN ELONCE
Wenceslao Mansilla anunció su retiro del boxeo profesional después de una trayectoria de más de 20 años en la que representó a Paraná y a la Argentina en distintos escenarios internacionales. El púgil entrerriano explicó que la decisión estuvo motivada por el desgaste que implica sostener la preparación de alto rendimiento, aunque dejó en claro que seguirá vinculado al deporte desde su gimnasio y acompañando a las nuevas generaciones.
El boxeador fue entrevistado por el programa Buenas Noches, donde repasó los momentos más importantes de su carrera, recordó los sacrificios que demandó el profesionalismo y habló de la importancia que tuvo el boxeo en su vida.
Mansilla fue uno de los máximos exponentes del boxeo paranaense durante las últimas dos décadas. Su carrera lo llevó a combatir en Argentina, México, Estados Unidos, Canadá, Australia y Francia, además de alcanzar un título latino y ubicarse entre los boxeadores rankeados a nivel mundial.
Una decisión que nació durante la preparación de una pelea
El deportista contó que la decisión no fue producto de una planificación de largo plazo, sino de una reflexión que apareció mientras entrenaba para un combate de máxima exigencia.
"En las últimas semanas entrenando para esta pelea, que era una pelea importante, muy exigente y entrenando para estar a la altura, en un momento estaba corriendo allá en el parque Vieytes en San Benito y dije, '¿Para qué tanto?'", recordó.
En ese proceso debió realizar un enorme esfuerzo físico. "Yo bajé 10 kg en tres semanas para esta pelea", reveló, al explicar que el verdadero desgaste del boxeo muchas veces ocurre antes de subir al ring.
"El sacrificio está siempre detrás de la pelea o antes. Todo para estar a la altura de la circunstancia conlleva muchísimo sacrificio que muchas veces para el boxeador argentino es difícil poder entrenar para estar a la altura, pero también trabajar, cumplir con otras cosas, con las obligaciones, la familia y demás", señaló.
El esfuerzo de competir desde Argentina
Mansilla también comparó la realidad de los boxeadores argentinos con la de quienes compiten en las principales potencias del deporte.
En ese sentido recordó su experiencia durante las peleas en el exterior. "Los boxeadores a los que te enfrentás son tipos que se levantan, entrenan, comen, desayunan, duermen, vuelven a entrenar y así. Yo tuve la oportunidad de vivirlo cuando estuve en Estados Unidos y obviamente que hay muchísima diferencia". Aunque aseguró que físicamente aún se sentía competitivo, explicó que la motivación comenzó a disminuir con el paso del tiempo.
"Siempre dije cuando me toque guantear con un pibe de 25 y me faje, doy un paso al costado. No me ha pasado, pero tampoco hoy tengo las mismas ganas de ir a Santa Fe, volver, ir a trabajar, dar clase y demás. No me cuesta entrenar, sí me cuesta todo lo demás del día".
La salud mental y el momento personal
Durante la entrevista, el boxeador habló además sobre una situación personal que atravesó durante los últimos meses y destacó la necesidad de prestar atención a la salud mental.
"Hace unos meses, desde enero, que no estoy trabajando, estoy con licencia psiquiátrica, con todo lo que eso conlleva y uno no le da mucha bola a la salud mental y es muy importante", expresó.
Al mismo tiempo, explicó que el boxeo siempre fue una herramienta para canalizar las dificultades: "Si el boxeo me ha dado siempre una salida para el desestrés, para que los problemas los dejemos en el gimnasio. Ir, pegarle a la bolsa o entrenar fuerte, matarte entrenando e irte relajado".
Mansilla recordó que debutó el 4 de noviembre de 2005 y sostuvo que nunca perdió el gusto por entrenar, aunque entendió que no podía continuar si no era capaz de entregar el máximo nivel.
Una carrera que superó los sueños
Al hacer un balance de su trayectoria, el púgil aseguró que alcanzó objetivos que de joven parecían imposibles. "La verdad es que uno sueña siempre con ser campeón del mundo", recordó.
Sin embargo, valoró especialmente todo lo conseguido durante estos años. "Gracias a Dios pude alcanzar a ser campeón latino, llegar a estar rankeado a nivel mundial. Eso es un montón".
También destacó que cada paso representó un logro personal. Integrar el ranking argentino, disputar títulos y pelear en festivales televisados fueron hitos que marcaron su carrera y le permitieron ganar el reconocimiento del ambiente del boxeo. Además, recordó con emoción los viajes que el deporte le permitió realizar. Su primera salida internacional fue en México y posteriormente combatió dos veces en Australia, una en Francia, tres en Canadá y tres en Estados Unidos.
El legado y el futuro ligado al boxeo
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando recordó el mensaje que publicó para anunciar su retiro. "Cuando hice el posteo, estaba con lágrimas, lloraba. Empecé a escribir y empecé a llorar porque decía: '¿Qué hago después el lunes?'", confesó.
Finalmente, agradeció a quienes lo acompañaron durante toda su carrera, especialmente a sus entrenadores Roque y Nacho, además de su familia y de todas las personas que estuvieron a su lado durante estos años. "El boxeo para mí es mi vida. Todo gira alrededor del boxeo para mí", afirmó.
Aunque ya no volverá a competir profesionalmente, dejó en claro que seguirá formando boxeadores y acompañando el crecimiento de la disciplina en Paraná. "Paraná tiene un buen presente con los boxeadores que vienen y con los que ya están. Así que vamos a seguir sumando desde donde nos toque", concluyó.