Deportes Duro golpe para el equipo de Arruabarrena

Tomás Aranda se fracturó el peroné y se perderá el resto de la temporada en Boca

Tomás Aranda se fracturó el peroné durante el entrenamiento de Boca, deberá ser operado y tendrá alrededor de cuatro meses de recuperación. El juvenil de 19 años se había consolidado como una pieza importante del equipo de Rodolfo Arruabarrena.

26 de Agosto de 2026
Tomás Aranda se fracturó el peroné y será operado. (Boca).

REDACCIÓN ELONCE

Tomás Aranda se fracturó el peroné durante el entrenamiento que Boca realizó este miércoles en el predio de Ezeiza y deberá someterse a una intervención quirúrgica. La lesión demandará alrededor de cuatro meses de recuperación, por lo que el mediapunta de 19 años se perderá el resto de la temporada.

 

El inconveniente se produjo al comienzo de la práctica, mientras el plantel realizaba la entrada en calor. Aranda participaba de un “loco” junto a sus compañeros cuando sintió la lesión, quedó tendido en el campo de juego y debió recibir inmediatamente la asistencia del cuerpo médico.

Tras abandonar el entrenamiento, el futbolista fue sometido a estudios que confirmaron la gravedad del cuadro. El diagnóstico inicial indicó una lesión en la sindesmosis del peroné, con compromiso de la articulación que une la tibia y el peroné a la altura del tobillo, indicó La Nación.

 

Cómo se produjo la lesión de Aranda

 

La situación generó preocupación desde el primer momento debido a que no existió un choque particularmente fuerte que permitiera anticipar la magnitud de la lesión. “Solo se tiró al piso”, contaron desde Boca Predio sobre el instante en el que el juvenil debió interrumpir la actividad, reveló Olé.

 

El episodio ocurrió antes de que comenzaran los trabajos principales dispuestos por Rodolfo Arruabarrena. Con los resultados de los estudios, se determinó que Aranda deberá pasar por el quirófano y posteriormente comenzar un proceso de rehabilitación que, según las primeras estimaciones, se extenderá durante aproximadamente cuatro meses.

La baja representó un golpe deportivo para Boca y para su entrenador, debido al protagonismo que había adquirido el mediapunta durante 2026. El futbolista había dejado de ser solamente una de las promesas surgidas de las divisiones inferiores para transformarse en una alternativa habitual dentro del equipo.

 

De promesa a pieza importante de Boca

 

Aranda había debutado en Primera a comienzos de este año y empezó a ganar terreno inicialmente bajo la conducción de Claudio Úbeda. Su rendimiento le permitió mantenerse posteriormente entre las principales opciones de Arruabarrena, quien le dio continuidad durante su ciclo al frente del conjunto xeneize.

 

El crecimiento del juvenil quedó reflejado también en su participación: utilizaba la camiseta número 10 durante este semestre y era uno de los siete integrantes del plantel que habían disputado los 11 encuentros correspondientes al ciclo del Vasco. Su capacidad para jugar entre líneas y asumir protagonismo con la pelota habían sido algunas de las características destacadas de su aparición.

Su irrupción también había trascendido el ámbito de Boca. A pocos meses de haber debutado profesionalmente, Aranda recibió una convocatoria de Lionel Scaloni para integrar la Selección Argentina durante la gira previa al Mundial 2026, una decisión que evidenció el seguimiento que realizaba el cuerpo técnico nacional sobre su evolución.

 

El respaldo que había recibido de Scaloni

 

La convocatoria había significado un nuevo paso en una carrera que avanzó rápidamente durante su primera temporada en Primera División. El cuerpo técnico de la Selección había observado condiciones en el mediapunta que justificaban incorporarlo al grupo pese a su corta experiencia en la máxima categoría.

Scaloni también había valorado públicamente la proyección del futbolista después de observarlo durante los entrenamientos de la Selección. “Su carrera recién empieza y tiene que ir ascendente”, había expresado el entrenador argentino al referirse al futuro del juvenil.

Ahora, ese crecimiento tendrá una pausa obligada. Aranda deberá atravesar la operación y posteriormente iniciar la rehabilitación antes de regresar a las canchas.

 

Los aproximadamente cuatro meses previstos para su recuperación lo dejarán sin posibilidades de volver a jugar durante el resto de la temporada y obligarán a Arruabarrena a encontrar una alternativa para reemplazar una de las piezas que había ganado protagonismo en su equipo.

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