REDACCIÓN ELONCE
Miel orgánica de Entre Ríos se consolidó como un producto líder en el mercado internacional tras el crecimiento de la certificación durante 2025. La apicultura argentina alcanzó un nuevo hito exportador con 611 toneladas certificadas, de las cuales 255 correspondieron a la provincia.
Este volumen posicionó a Entre Ríos como la principal productora de miel orgánica del país, en un segmento de alto valor agregado orientado a mercados internacionales exigentes. El crecimiento respondió a condiciones naturales favorables y a un sistema productivo alineado con estándares de calidad global.
El diferencial competitivo radicó en los humedales del Delta entrerriano, donde el entorno permitió desarrollar una producción libre de insumos químicos sintéticos. Esta característica, sumada a la sanidad de las colmenas, otorgó al producto el sello “Orgánico Argentino”.
Control sanitario y trazabilidad del producto
El proceso productivo estuvo respaldado por la supervisión del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, que garantizó la sanidad apícola y la inocuidad del alimento. A través del Sistema de Trazabilidad Apícola (SITA), se aseguró el seguimiento del producto desde su origen hasta su destino final.
Este sistema permitió cumplir con las exigencias de la Ley 25.127 de Producción Orgánica, que regula la certificación de alimentos obtenidos bajo prácticas sustentables. Asimismo, el organismo fiscalizó a las entidades certificadoras privadas mediante auditorías directas.
El esquema se rigió por la Resolución SENASA 374/2016, que establece un marco normativo estricto, prohíbe el uso de insumos químicos sintéticos y respalda el cumplimiento de estándares internacionales de calidad.
Características y valor agregado
La miel es una sustancia natural elaborada por abejas a partir del néctar de flores y secreciones vegetales, que luego transforman y almacenan en panales. Cuando su producción se realiza bajo prácticas sustentables y sin químicos de síntesis, se la considera orgánica.
Este tipo de producción implica un manejo racional de los recursos naturales, con técnicas que promueven la biodiversidad y la fertilidad del suelo. Además, excluye el uso de organismos genéticamente modificados y se basa en el respeto de los ciclos naturales.
En Entre Ríos, la miel orgánica se ubicó entre los principales productos certificados junto al arroz y los arándanos. Su condición de producto orgánico representó un atributo de calidad que garantizó requisitos superiores a los de la producción convencional.
Sustentabilidad y producción responsable
El sistema orgánico tuvo como objetivo producir alimentos sanos, respetando el ambiente y preservando los recursos naturales. Las prácticas aplicadas permitieron controlar plagas y enfermedades sin generar impactos negativos en el ecosistema.
Este modelo productivo favoreció la sostenibilidad a largo plazo, manteniendo el equilibrio ambiental y fortaleciendo la competitividad del sector apícola en el plano internacional.
Además, la certificación brindó confianza a los consumidores, que pudieron identificar claramente las características del producto a través de un sistema de control transparente.
Rol del SENASA y proyección internacional
El SENASA se consolidó como autoridad clave en la fiscalización del proceso productivo-comercial, habilitando a las entidades certificadoras encargadas del control de los operadores.
El organismo realizó auditorías e inspecciones para asegurar el cumplimiento de la normativa vigente, garantizando la calidad del producto y su aceptación en mercados externos.
Con este esquema, la miel orgánica de Entre Ríos reforzó su posicionamiento internacional, consolidándose como un producto competitivo que combina calidad, trazabilidad y sustentabilidad.