21 de Febrero de 2015
Las bajas temperaturas, lejos de alejar a los turistas, hacen que cada vez sean más los curiosos que acuden a ver el poco habitual estado de las cataratas.
El invierno crudo ha congelado la cubierta de las cataratas del Niágara convirtiendo esa maravilla natural en una obra de arte que atrae a turistas.
El río Niágara sigue fluyendo debajo de la capa de hielo, de modo que las cataratas no están totalmente congeladas. Pero el colchón de hielo cerca de la caída del agua y los árboles circundantes convertidos en estalagmitas las ha convertido en un espectáculo singular.