La crisis de Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que unos 50 trabajadores despedidos retomaran el bloqueo de la planta ubicada en La Lonja, partido de Pilar, provincia de Buenos Aires. Los manifestantes reclamaron el pago de salarios e indemnizaciones adeudadas y denunciaron amenazas durante la protesta.
El conflicto se profundizó tras el vencimiento de la conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo bonaerense y la confirmación de 1.250 despidos en tres plantas de la compañía. Los trabajadores cesanteados decidieron impedir la entrada y salida de camiones para frenar la actividad hasta obtener respuestas de la empresa.
La planta de La Lonja tiene una importancia particular para Entre Ríos, debido a que es la única instalación de la firma que recibe pollos vivos provenientes de Concepción del Uruguay. Como consecuencia del bloqueo, dos camiones quedaron dentro del predio, otros dos permanecieron estacionados en el exterior y un quinto debió regresar a su lugar de origen, informó iProfesional.
Reclaman cuatro meses de salarios y aguinaldo
Los manifestantes sostuvieron que la empresa mantiene deudas salariales acumuladas y que todavía no recibieron una propuesta satisfactoria para resolver el conflicto.
Fernando Bordón, uno de los trabajadores despedidos, explicó que el reclamo lleva varias semanas y que los afectados esperan una respuesta concreta de la compañía.
"Estamos en el acampe desde hace varias semanas porque venimos a reclamar la deuda que ellos mantienen con nosotros, que son cuatro meses de sueldo más aguinaldo, sin contar lo que es indemnizaciones", expresó.
Además, cuestionó la falta de respuestas empresariales. "No se quieren hacer cargo de la deuda, nadie aparece y dice: 'Gente, levanten esto, vamos a arreglar de alguna manera con alguna plata y llegar a buenos términos'", manifestó.
Debido a la interrupción de las operaciones, los trabajadores que permanecen en actividad fueron enviados de regreso a sus hogares.
Denunciaron amenazas durante el bloqueo
La tensión aumentó cuando los manifestantes denunciaron que un grupo de aproximadamente 15 personas se presentó en el lugar y los amenazó para que levantaran la protesta.
Según los trabajadores, los involucrados habrían sido enviados por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), aunque esa acusación corresponde a la versión de los manifestantes.
"Estábamos con los compañeros hasta que vimos un grupo de 15 personas que se acercaron a amedrentarnos, que nos iban a c... a palos si no levantábamos el acampe, que los camiones tenían que pasar, que eran trabajadores, pero en ningún momento un trabajador ataca a otro trabajador", relató Bordón.
El exempleado también cuestionó la actuación de los efectivos policiales presentes en el lugar.
"En ningún momento se identificaron, iban todos encapuchados y así y todo la policía no tuvo interés en saber quiénes eran", denunció.
Hasta el momento, no se informó una confirmación oficial sobre la identidad de las personas señaladas ni sobre eventuales actuaciones judiciales por los incidentes.
La polémica propuesta para levantar la protesta
Otro de los puntos que generó malestar entre los despedidos fue la respuesta que, según denunciaron, recibieron para finalizar el bloqueo.
Bordón aseguró que la empresa les habría ofrecido un cajón de pollos a cada trabajador cesanteado a cambio de permitir nuevamente la circulación de camiones.
La propuesta, según el testimonio del manifestante, fue la única respuesta concreta que recibieron mientras continuaban reclamando el pago de los salarios atrasados y las indemnizaciones.
El trabajador también describió las condiciones en las que, según su versión, continúa funcionando la planta y sostuvo que los empleados activos perciben alrededor de "$40 mil por semana", mientras que la actividad se desarrolla con "un 35% o menos de personal".