Sociedad Cansancio a las 3 de la tarde

El “bajón” de la tarde tiene una explicación: por qué ocurre y qué hacer para recuperar energía

El cansancio a las 3 de la tarde no depende solamente de lo que se comió al mediodía. La acumulación de adenosina y el funcionamiento del reloj circadiano explican buena parte del fenómeno. Qué recomiendan especialistas.

11 de Septiembre de 2026
Cansancio a las 3 de la tarde: por qué ocurre

El cansancio a las 3 de la tarde es una sensación habitual: después de varias horas de actividad, la concentración disminuye, aparece somnolencia y las tareas que requieren esfuerzo mental pueden resultar más difíciles. Aunque suele atribuirse al almuerzo, la ciencia indica que detrás del fenómeno intervienen mecanismos biológicos relacionados con el sueño y el reloj interno del organismo.

 

Desde que una persona se despierta, el cerebro comienza a acumular adenosina, una sustancia vinculada con el aumento progresivo de la necesidad de dormir. Este proceso genera lo que se conoce como “presión del sueño”, que crece a medida que transcurren las horas.

 

Al mismo tiempo actúa el ritmo circadiano, el reloj biológico que regula los períodos de vigilia y descanso. Durante la mañana, ese mecanismo ayuda a contrarrestar el cansancio acumulado, pero su impulso de alerta puede disminuir temporalmente durante las primeras horas de la tarde. La combinación favorece la aparición del conocido “bajón”.

 

Por qué cuesta más concentrarse durante la tarde

La jornada laboral o de estudio suele incluir numerosas actividades que demandan esfuerzo cognitivo: mantener reuniones, resolver problemas, preparar informes, estudiar, responder mensajes o tomar decisiones. La repetición de estas tareas contribuye a la denominada fatiga cognitiva.

 

Una investigación publicada en The Journal of Neuroscience estudió los mecanismos cerebrales asociados con este fenómeno. Los investigadores analizaron mediante resonancia magnética funcional a 28 participantes —18 mujeres y 10 hombres—, quienes debieron decidir cuánto esfuerzo estaban dispuestos a realizar para obtener determinadas recompensas antes y después de tareas cognitivamente exigentes.

 

Los resultados mostraron que, cuando los participantes estaban mentalmente fatigados, tenían una mayor tendencia a renunciar a recompensas superiores cuando obtenerlas requería realizar un esfuerzo mayor.

Qué sucede en el cerebro

Los investigadores observaron la participación de señales vinculadas con el esfuerzo cognitivo en la corteza prefrontal dorsolateral, una región cerebral relacionada, entre otras funciones, con procesos de control cognitivo y toma de decisiones.

 

El trabajo sugirió que la fatiga cognitiva modifica la forma en que se valora el esfuerzo necesario para realizar determinadas actividades. En otras palabras, después de varias horas de exigencia mental, una tarea puede percibirse como menos conveniente si requiere mantener un nivel elevado de concentración.

 

La investigación aportó así elementos para comprender por qué el cansancio mental no solamente produce sensación de agotamiento, sino que también puede influir sobre las decisiones relacionadas con cuánto esfuerzo una persona está dispuesta a realizar.

 

 

¿El almuerzo es responsable del sueño?

El habitual cansancio después de comer puede reforzar la idea de que determinados alimentos son los responsables directos del bajón de la tarde. Sin embargo, no está demostrado que un tipo específico de alimento —como grasas, carbohidratos o azúcares— provoque por sí mismo una mayor pesadez.

 

Sí se observó una asociación entre comidas abundantes y una mayor somnolencia y reducción de la atención después de comer. Por ese motivo, un almuerzo pesado puede contribuir al cansancio, aunque no explica completamente el fenómeno.

 

La presión del sueño comenzó a acumularse mucho antes de sentarse a almorzar. Desde las primeras horas del día aumentan progresivamente los mecanismos biológicos que favorecen la necesidad de descanso, mientras el ritmo circadiano modifica el nivel de alerta.

 

La siesta como herramienta para recuperar la atención

Entre las alternativas para afrontar el cansancio aparece la siesta breve. Especialistas sostienen que una pausa después del mediodía puede favorecer la recuperación de la atención y ayudar a encarar las actividades de la segunda parte de la jornada.

 

El psicólogo José de Jesús Gutiérrez Rodríguez, expresidente del Colegio Jalisciense de Psicólogos, recomendó recurrir a una siesta para recuperar la capacidad de atención y retomar fuerzas durante la tarde.

 

Para que ese descanso sea breve, se recomienda que tenga una duración aproximada de 10 a 20 minutos y se realice durante las primeras horas de la tarde. También se aconseja buscar un ambiente tranquilo, fresco, limpio y ventilado.

 

Una siesta excesivamente prolongada puede hacer más difícil retomar inmediatamente las actividades. Por eso, la recomendación apunta a un descanso corto, suficiente para interrumpir temporalmente la exigencia mental sin extender demasiado el período de sueño.

 

También puede resultar conveniente realizar la pausa en un sillón o una silla en lugar de acostarse en la cama, con el objetivo de evitar que el descanso se prolongue más de lo previsto.

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