Un alumno de 14 años fue emboscado, golpeado y filmado por sus compañeros a la salida de una clase de Educación Física en Quimilí, Santiago del Estero. La madre denunció el ataque ante la Policía y aseguró que su hijo dejó de concurrir a la escuela por temor a sufrir nuevas agresiones.
El episodio ocurrió cuando el adolescente se retiraba del predio donde había realizado la actividad deportiva correspondiente al Colegio Secundario Escuelas Pías, ubicado en el barrio Colón.
De acuerdo con la denuncia, a la que accedió El Liberal, un compañero lo llamó y, cuando la víctima se acercó, otro estudiante apareció detrás de una planta y comenzó a golpearlo. Mientras se producía la agresión, otros alumnos habrían alentado al atacante y grabado la secuencia con sus teléfonos celulares.
Denunciaron agresiones reiteradas
El adolescente le contó posteriormente a su madre que los episodios de intimidación y violencia no eran nuevos. Según su relato, uno de sus compañeros encabezaba un grupo que lo agredía de manera recurrente.
La modalidad denunciada consistía en que uno de los alumnos lo golpeaba mientras los demás filmaban. Luego, las imágenes eran difundidas en grupos y redes sociales.
La madre tomó conocimiento del último episodio varios días después y se entrevistó con la vicedirectora del establecimiento educativo. La autoridad escolar le informó que citaría a los padres del estudiante señalado como agresor para abordar lo sucedido.
Ante la gravedad de la situación, la mujer también recurrió a la Justicia para solicitar medidas que protegieran la integridad física y psicológica de su hijo. El adolescente, que además se desempeña como catequista, no regresó a clases desde el ataque.
La causa quedó en manos de la Fiscalía
La investigación quedó a cargo de la fiscal Melisa Fadel Pagani, quien ordenó que el estudiante fuera examinado por un médico de Sanidad para determinar si presentaba lesiones.
También dispuso que se incorporaran al expediente todos los videos disponibles. El material será analizado para establecer cómo ocurrió el ataque, identificar a quienes participaron y definir los pasos procesales.
Hasta el momento no se informó qué medidas concretas adoptó la institución educativa ni si se aplicaron sanciones internas. La investigación deberá determinar las responsabilidades individuales dentro del grupo involucrado.
“Fue una emboscada”
Después de realizar la denuncia, la madre del adolescente difundió un mensaje mediante su cuenta de Facebook. Allí relató cómo habría ocurrido el ataque y pidió que el caso sirviera para generar conciencia sobre el bullying.
“Hoy decido hablar como mamá, con dolor, pero con la necesidad de que esto no pase a ningún otro chico. Mi hijo sufrió una agresión a la salida de Educación Física en el predio de los padres escolapios”, expresó.
La mujer explicó que su hijo se acercó a un grupo porque creyó que sus compañeros querían hablar con él. En ese momento habría aparecido el agresor, quien comenzó a golpearlo mientras los demás se reían y alentaban la violencia.
“No fue una cosa de chicos, fue una emboscada, una agresión planeada y festejada por otros”, sostuvo.
La madre agregó que se comunicó con las autoridades escolares, dejó constancia escrita del episodio y realizó la correspondiente denuncia penal. “A mi hijo lo pude contener y acompañar”, señaló.
El pedido de la familia
En su publicación, la mujer aclaró que no pretendía provocar enfrentamientos ni generar mensajes de odio contra los estudiantes involucrados. “No publico esto para generar odio. Lo publico para pedirles a las familias de Quimilí y de donde sean que hablemos en casa”, manifestó.
También pidió reflexionar sobre las consecuencias de filmar, alentar o permanecer indiferente ante una agresión. “Hablemos de lo que significa reírse mientras a otro le pegan, de lo que significa llamar a alguien para tenderle una trampa, de lo que duele mirar para otro lado”, agregó.
La mujer sostuvo que el abordaje de la violencia escolar requería la participación conjunta de los establecimientos educativos y las familias. “El bullying y la violencia no se terminan con una charla de cinco minutos; se terminan con educación, con límites y con el compromiso de todos, familias y escuela”, expresó.
Finalmente, relató el dolor que le provocó observar las grabaciones y conocer que su hijo había callado los ataques por miedo a las amenazas. “Ojalá ningún otro chico tenga que pasar por lo que pasó mi hijo. Es muy doloroso como madre ver a través de videos cómo le pegaban y saber que él, por el miedo y las amenazas diarias, no contaba”, concluyó.