El ejemplar del cánido más grande de Sudamérica había sido rescatado a principios de octubre. Regresó a su hábitat natural tras su rehabilitación y encuentra refugio en el área protegida del Parque Nacional Ansenuza.
Gracias al trabajo conjunto entre la Administración de Parques Nacionales (APN), la Policía Ambiental de Córdoba y el Centro de Rescate Tatú Carreta se realizó con éxito la liberación de un aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) en el Parque Nacional Ansenuza, ubicado al noreste de la provincia.
Se trata del ejemplar que había sido rescatado a principios de octubre en la ciudad de Villa Santa Rosa y trasladado al centro de rescate, donde especialistas le brindaron atención primaria, lo estabilizaron y realizaron los estudios pertinentes para determinar su estado sanitario.
Al individuo, un macho de aproximadamente tres o cuatro años de edad y unos 25 kilogramos, se le colocó un chip previo a su liberación que permitirá su identificación y trazabilidad a futuro, en caso de ser necesario.
Una vez que los especialistas determinaron que estaba en condiciones de ser liberado, se definió conjuntamente entre la APN y el Gobierno de Córdoba que el Parque Nacional Ansenuza reunía las condiciones óptimas para su regreso a la vida en silvestría, garantizando su protección en la zona mediante el trabajo articulado entre guardaparques nacionales, provinciales y técnicos que contribuyen a su cuidado y asistencia en caso de ser necesario.
De la actividad participaron técnicos y representantes del área protegida, la Dirección Regional Centro de la APN, la Policía Ambiental perteneciente al Ministerio de Justicia y Trabajo del Gobierno de Córdoba, y el Centro de Rescate Tatú Carreta, encargado de su rehabilitación.
El aguará guazú es una especie declarada Monumento Natural Provincial en Córdoba y representa uno de los principales valores de conservación del Parque Nacional Ansenuza. De esta manera, el ejemplar rescatado regresó a su hábitat natural y se encuentra resguardado en esta área protegida, creada en 2022 para la conservación del Mar de Ansenuza, importante sistema de humedales que incluye el mayor lago de agua salada de Sudamérica y es refugio de una importante biodiversidad asociada.
Asimismo, desde el Parque Nacional se trabaja sostenidamente en el cuidado y estudio de esta especie junto a actores como Aves Argentinas a través del monitoreo con cámaras trampa y la colocación de collares de seguimiento satelital, acciones que permiten generar conocimiento sobre la ecología de la especie y facilitar de este modo la implementación de estrategias de gestión para su protección.