Un avión que iba de Dublín a Roma aterrizó en una base militar francesa y otro, que viajaba de Milán a Varsovia, fue desviado a Viena. Los investigadores analizan si un correo anónimo en italiano está detrás de dos de las alertas.
Por tercera vez en lo que va de la semana, las amenazas de bomba alteraron el tráfico aéreo en Europa. Este jueves 5 de noviembre, al menos una docena de vuelos recibieron alertas que obligaron a cambiar rutas, desplegar aviones militares e inspeccionar aeronaves tras el aterrizaje.
Uno de los operativos se activó en el vuelo EI402 de Aer Lingus, que había partido de Dublín con destino a Roma. Un caza francés escoltó al Airbus A320 hasta la base militar de Évreux-Fauville, al oeste de París.
El avión aterrizó sin incidentes con 151 pasajeros y seis tripulantes. Tras el desembarco, un equipo de especialistas en explosivos quedó a cargo de revisar la aeronave.
Desvíos y controles en Italia, Austria y Bulgaria
Otra de las amenazas de bomba afectó a un vuelo de Finnair que iba de Helsinki a Roma. El avión llegó a Fiumicino, su destino previsto, con escolta militar italiana. La aerolínea informó que la inspección no detectó nada fuera de lo habitual.
El vuelo W4 6387 de Wizz Air, que había despegado de Milán con destino a Varsovia, aterrizó en Viena. La compañía confirmó que decidió el desvío tras recibir una amenaza durante el trayecto.
En Bulgaria, aviones militares escoltaron tres vuelos de Ryanair que se dirigían a Sofía. Los que habían partido de Madrid y Copenhague aterrizaron en la capital búlgara, mientras que el procedente de Londres fue desviado a Plovdiv. Las autoridades no hallaron explosivos en ninguno de los tres.
Un correo anónimo bajo investigación
Las pesquisas sobre los vuelos de Dublín y Helsinki, ambos con destino a Roma, se concentran en un mismo correo anónimo escrito en italiano. El mensaje llegó durante la mañana a direcciones del operador de Fiumicino y de otras empresas del aeropuerto.
La Policía Postal y la Policía de Fronteras Aéreas italianas investigan el origen del mensaje. Por el momento, no se estableció que ese correo esté vinculado con las alertas que afectaron a otros vuelos en Europa.
En los controles realizados en Fiumicino, los equipos de seguridad pudieron revisar la aeronave de Finnair sin interrumpir las operaciones del aeropuerto. El vuelo de Aer Lingus, en cambio, quedó en Francia y la compañía anunció que reubicaría a sus pasajeros para que pudieran continuar el viaje.
Las alertas anteriores de esta semana
El lunes 2 de noviembre, una amenaza obligó a desviar a Budapest un vuelo de Wizz Air que iba de Londres a Sofía. Un caza húngaro acompañó al avión hasta el aeropuerto.
El martes 3, las amenazas de bomba alcanzaron a vuelos de Ryanair procedentes de Lisboa y Dublín con destino a Roma. Los controles en Fiumicino incluyeron la revisión de las aeronaves y del equipaje, sin que se encontraran artefactos.
Ese mismo día, un avión de LOT que había salido de Londres realizó un aterrizaje no programado en Varsovia-Modlin. El aeropuerto suspendió sus operaciones mientras se realizaban las inspecciones y las reanudó cerca del mediodía.