En un recorrido por aldeas entrerrianas, el micro Espejo de mi Tierra, que se emite por Elonce, llegó a Aldea Salto con una fuerte tradición alemana. En ese sentido, se recogió varios testimonios de personas.
“Hace 8 años que estoy en la Aldea y tengo 67 años. Mis abuelos vinieron de Alemania y después llegaron mis padres. Ellos hablaban algunas cosas alemán y nosotros les contestábamos, ya que nos enseñaban ese idioma”, manifestó Alberto, dueño de un negocio.
Además, agregó que “hablo en alemán y todavía en esta aldea se utiliza ese idioma. En mi negocio, cuando estamos entre amigos hablamos en ese lenguaje, pero si hay personas de afuera nos comunicamos en castellano”.
“Mi negocio a las 12 horas cierra, después a las 16 horas abre de vuelta donde la gente viene a hacer las compras y se van. Además, este local comercial es un lugar de encuentros en el que hablamos cosas en alemán”, comentó.
En tanto, Pedro Santiago Enríquez indicó: “Nací en este lugar y estuve cuatro o cinco años trabajando en Paraná, después me volví de vuelta. La herencia del alemán es el campo”.
Asimismo, sostuvo que “mis bisabuelos vinieron de Alemania, donde todo se hablaba en alemán. En la Aldea estamos acostumbrados a la comida alemana y me gusta mantener como tradición el idioma. En Salto se produce ganado, soja, trigo, entre otras cosas”.
Sin embargo, acotó que “son pocas las personas que hablan alemán porque la juventud se comunica en castellano. La aldea es mi lugar en el mundo”.
A su vez, otro hombre contó: “Siempre viví en el campo, más precisamente, en la casa paterna de mis padres. Lo que más defiendo es el alemán para que no se pierda. Nosotros les hablamos en ese idioma a los chicos, pero ellos contestan en castellano”.
“Cuando fui a la escuela, la maestra me hablaba en castellano y no le entendía, motivo por el cual perdimos un año de primer grado porque no estudiábamos debido a que no comprendíamos ese idioma”, expresó.
“Mis tatarabuelos vinieron de Alemania y a mi bisabuelo no lo alcance a conocer ya que murió cuando nací en 1957, pero mi abuelo me contaba mucho debido a que su padre tenía 13 años cuando llegó a la Argentina”, añadió.
Al respecto, aseguró: “Lo que me contaba mi abuelo es que ellos en Rusia la pasaban mal porque los habían llevado de Alemania a ese país ya que les prometieron muchas cosas que no cumplieron”.
Por último, se refirió al arribo de sus familiares a Entre Ríos: “Cuando llegaron a la provincia, se encontraron con un paraíso, aunque no sabían hablar en castellano, pero el gobierno de turno le dio a cada familia una porción de 40 hectáreas de campo, el cual lo iban pagando a medida que trabajaban. Fueron recibidos, principalmente, por Diamante ya que arribaron al puerto de esa localidad”. (Elonce)