El comedor flotante de Hernandarias reabrió sus puertas después de permanecer 70 días sin actividad como consecuencia de los daños ocasionados por un fuerte temporal. La reparación del embarcadero, ubicado sobre el río Paraná, permitió restablecer el acceso peatonal y recuperar el funcionamiento de uno de los espacios gastronómicos tradicionales de la localidad entrerriana.
Walter Caraballo, concesionario del establecimiento, expresó su satisfacción por la reapertura y describió las dificultades que atravesó durante el prolongado cierre. En diálogo con UNO, aseguró que “fueron 70 días eternos y llenos de incertidumbre realmente, pero ya pasó, hay que enfocar toda la energía en el proceso y seguir adelante para recuperarnos lo más rápido posible antes que llegue la crecida, que también nos puede llegar a perjudicar”.
El cierre se produjo después de que un fenómeno climático dañara el flotador que conecta la pasarela de ingreso con el embarcadero. La situación impidió garantizar condiciones seguras para el tránsito de vecinos y turistas, por lo que el predio permaneció inhabilitado hasta que finalizaron las reparaciones.
El comedor flotante volvió a funcionar con normalidad
Tras la rehabilitación del acceso, Caraballo confirmó que el establecimiento retomó plenamente su actividad gastronómica y quedó nuevamente a disposición de quienes desearan visitar el lugar.
“Ya ayer al mediodía pudimos empezar a trabajar con normalidad, así que ya está habilitado el acceso, y estamos esperando que como siempre toda la gente que quiera venir a pasar un lindo momento en un lugar único y agradable pueda venir”, manifestó el concesionario.
La reapertura representó un alivio para los responsables del emprendimiento, que permanecieron más de dos meses sin poder desarrollar su actividad habitual. Sin embargo, Caraballo también manifestó su preocupación por una eventual crecida del río Paraná, que podría volver a afectar el funcionamiento del establecimiento.
Una inversión superior a los 26 millones de pesos
La recuperación del embarcadero demandó una inversión municipal superior a los 26 millones de pesos, financiada íntegramente con recursos propios de la comuna.
Los trabajos incluyeron el desarme completo del flotador, el reemplazo de chapas deterioradas y articulaciones, además de la aplicación de pinturas especiales de protección portuaria para mejorar la resistencia de la estructura frente a las condiciones del río.
Mientras que el personal municipal realizó las tareas de menor complejidad, la reconstrucción principal del flotador estuvo a cargo de Metalúrgica Gabas, debido a las características técnicas de la intervención.
Finalmente, durante las primeras horas del viernes se completaron el posicionamiento y la fijación de la estructura reparada. Con esas tareas concluidas, la Municipalidad habilitó nuevamente el acceso al embarcadero flotante, lo que permitió recuperar la actividad gastronómica y el disfrute de este tradicional espacio ribereño.