El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes en los registros de monitoreo, según advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El organismo proyecta que la temperatura superficial del Pacífico tropical podría ubicarse hasta 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
La fase de mayor intensidad se espera hacia el cierre de este año, pero sus consecuencias podrían prolongarse durante 2027. Ante ese escenario, Naciones Unidas pidió a los gobiernos anticipar medidas para reducir los efectos de sequías, inundaciones y otros fenómenos extremos.
La advertencia fue presentada este miércoles en Ginebra por la secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, junto con el responsable de asuntos humanitarios de la ONU, Tom Fletcher. Ambos reclamaron una respuesta coordinada para proteger a las poblaciones con mayor vulnerabilidad climática y social.
Qué significa el calentamiento previsto en el Pacífico
La anomalía de hasta 3,8 °C describe la diferencia entre la temperatura superficial del mar y su promedio de referencia en la región observada. No significa que la temperatura media de todo el planeta vaya a aumentar en esa misma proporción.
“Nunca hemos registrado un valor de 3,8 en el pasado. Durante algunos episodios de El Niño particularmente intensos, hemos observado valores cercanos a 3, los cuales tuvieron repercusiones muy significativas a nivel mundial”, explicó Saulo durante la conferencia.
La secretaria general remarcó la dificultad de comparar la proyección con antecedentes conocidos. “Estamos más allá de ese límite, fuera de nuestros registros, fuera de nuestras estadísticas sobre lo que podemos esperar”, sostuvo.
Los registros actuales y las proyecciones para el verano
Las estimaciones del Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI) también apuntan a un calentamiento excepcional. Sus modelos proyectan anomalías de hasta 3,5 °C en la región Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial central, para los trimestres de octubre a diciembre y de noviembre a enero.
El reporte del IRI indicó que el promedio semanal centrado en el 14 de octubre alcanzó una anomalía de 3,3 °C. Además, la temperatura superficial del mar permaneció cinco semanas consecutivas por encima de los 3 °C respecto de su referencia.
Aunque las cifras difieren de la previsión difundida por la OMM, corresponden a mediciones y estimaciones que deben interpretarse según sus áreas, períodos y métodos. En ambos casos, los pronósticos sitúan a El Niño en niveles excepcionalmente elevados hacia finales de 2026.
El pedido de Naciones Unidas para reducir los daños
“No podemos impedir El Niño, pero sí podemos prevenir muchas de sus consecuencias humanas más graves”, señaló Saulo. La OMM planteó la necesidad de reforzar las alertas tempranas y la planificación antes de que los impactos comprometan la producción, el abastecimiento de agua y las condiciones de vida.
El llamado identificó necesidades concretas: Somalia, Etiopía y Kenia requieren recursos antes de las lluvias intensas previstas; el sur de África necesita semillas y apoyo para el ganado antes del cierre de los períodos de siembra. Para América Central se solicitó asistencia destinada a preservar los medios de vida, mientras que Asia y el Pacífico deben prepararse frente a sequías, inundaciones y ciclones.
El director del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño, Felipe Costa, advirtió que “no todas las zonas poseen el mismo nivel de vulnerabilidad ante estos eventos”. Por eso, pidió orientar las decisiones con proyecciones específicas para cada país y evaluar la exposición de los sectores de salud, electricidad, agricultura y ganadería.