Estados Unidos pidió terminar el mandato del Comité Especial de Descolonización de la ONU, el organismo que cada año insta a la Argentina y al Reino Unido a retomar las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas.
El planteo fue realizado por una representante del gobierno de Donald Trump ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General, encargada de asuntos políticos especiales y descolonización. No se presentó ni se votó una resolución para disolver el comité.
Según informó TN sobre la base del documento oficial de Naciones Unidas, la funcionaria sostuvo que el organismo “ha sobrevivido a su propósito original”.
Los cuestionamientos de Estados Unidos al comité
La representante argumentó que más de 80 antiguas colonias se incorporaron a Naciones Unidas como Estados miembros, pero que el comité “actúa como si nada hubiera cambiado” y vuelve a examinar los mismos textos cada año.
También cuestionó los viajes del organismo al Caribe y al Pacífico Sur, que describió como un “desperdicio de tiempo y recursos de la ONU”. Además, objetó que continúe realizando audiencias sobre Puerto Rico pese a que la Asamblea General retiró a la isla de la lista de territorios no autónomos en 1953.
La posición de Estados Unidos apunta a la continuidad de un foro creado en 1961, conocido como C-24, que supervisa el proceso de descolonización y analiza la situación de los territorios no autónomos.
Por qué el planteo involucra el reclamo por Malvinas
La Argentina presenta cada año su posición ante ese comité y reclama que el Reino Unido vuelva a negociar la soberanía del archipiélago. El organismo trata la situación de 17 territorios no autónomos, diez de ellos administrados por Londres, entre los que se encuentran las Malvinas.
En junio, el canciller Pablo Quirno denunció ante el C-24 la militarización británica y la explotación unilateral de los recursos naturales en las islas. También reiteró el pedido de diálogo directo entre ambos países.
Durante la reunión de la Cuarta Comisión se aprobaron más de veinte proyectos de resolución y una decisión. Un texto sobre actividades económicas que afectan los intereses de los pueblos de territorios no autónomos obtuvo 163 votos a favor, dos en contra —Estados Unidos e Israel— y dos abstenciones, de Francia y el Reino Unido.
La tensión por la explotación petrolera
La discusión coincide con el conflicto entre Buenos Aires y Londres por el proyecto petrolero Sea Lion. Según la información publicada, el Gobierno argentino solicitó medidas ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para intentar frenar su avance, mientras el Reino Unido respaldó a las empresas involucradas.
En paralelo, la Casa Rosada envió al Congreso un proyecto de Ley de Soberanía que contempla sanciones a compañías que presten servicios relacionados con la explotación petrolera en la zona. Empresas estadounidenses transmitieron inquietudes sobre el alcance de las actividades que podrían quedar comprendidas.
El pedido de Estados Unidos se inscribe, además, en la política de la administración Trump de reducir el financiamiento y el personal de Naciones Unidas e impulsar una reforma del organismo. Por el momento, su intervención constituye un reclamo para terminar el mandato del comité y no una decisión que modifique su funcionamiento.